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El Presidente en el Almuerzo de la Conferencia Anual del Council of the Americas

11 may 2011

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Muchas gracias.

Embajador John Negroponte, Presidente del Consejo de las Américas.

Presidente Funes, Presidente de El Salvador.

Distinguidos invitados.

Damas y caballeros:

Primero. Muchas gracias por haberme dado la invitación de dirigirme a ustedes el día de hoy.

Es un gran honor estar aquí, con esta organización, que es un campeón de los ideales del desarrollo económico, la empresa libre, la democracia, los derechos humanos, y el Estado de Derecho.

Estos valores los compartimos en México, y creemos que forjarán el camino para un futuro mucho más brillante para nuestro pueblo.

Quisiera compartir con ustedes mi visión de México. Una Nación que está emergiendo de la turbulencia  financiera mundial, con una economía más fuerte. Una Nación que está haciendo lo necesario para cumplir su potencial enorme y contribuir a la prosperidad de la región. Una democracia vibrante.

A la vez, quisiera reconocer y agradecer al señor Arturo  Valenzuela, el Subsecretario, en su regreso a Georgetown, por sus servicios, su amistad y su compromiso hacia ahondar los lazos en las Américas y, especialmente, en México.

Muchas gracias.

Queridos amigos:

México está viendo hacia el futuro con una confianza cada vez más renovada. Nos hemos recuperado rápidamente de la crisis económica mundial. El año pasado, nuestra economía creció a una tasa de 5.5 por ciento, el nivel más alto en 10 años en mi país.

Y, lo que es más importante es que creamos más de 850 mil nuevos empleos en el sector formal de la economía, en términos netos. Es la cifra más alta, nunca jamás, según nuestros registros.

Hoy día, México disfruta del tipo de estabilidad económica que no tuvo durante muchos años; que, de hecho, según los pronósticos, 2011 va a ser otro año de gran recuperación  económica. Esperamos de 4.5  a cerca de 5 por ciento de crecimiento, para el año 2011.

Una década y media de políticas fiscales y montearías muy fuertes se están redituando. Sabemos que otras naciones, aún las desarrolladas, están sufriendo mucho. Pero ahora México tiene algunos  de los indicadores macroeconómicos mejores del mundo.

Nuestro déficit público está entre el 1 y 2 por ciento del PIB. Nuestra deuda externa es del 34 por ciento del PIB, tenemos 125 mil millones de dólares en reservas en el Banco Central.

Además de eso, contamos con el apoyo del Fondo  Monetario Internacional, en la cantidad de 72 mil millones de dólares. Es decir, hoy México podría pagar dos veces su propia  deuda externa, tan sólo utilizando nuestras reservas externas.

Sin embargo, como ustedes saben, aún falta mucho qué hacer en México, si vamos a lograr nuestro potencial de crecimiento. Y, es por eso, que hemos estado trabajando arduamente con el fin de aumentar la competitividad de nuestra economía. Por ejemplo, estamos invirtiendo en la infraestructura como nunca antes visto.

México antes invertía,  más o menos, dos puntos de su PIB en la infraestructura, pero hoy día estamos gastando el cinco por ciento de nuestro PIB en proyectos de infraestructura. Mucho más del promedio de la OCDE, que es del 3.4 por ciento. En  otras palabras, estamos invirtiendo en proyectos públicos y privados en 50 mil millones de dólares por año en México, y todo dedicado a la infraestructura.

A la vez, estamos decididos a invertir, de manera muy contundente, en el capital humano. Durante los últimos cuatro años, en mi Gobierno, hemos construido más de 90 universidades nuevas en el país, además de institutos tecnológicos.

A la vez, hemos construido 800 secundarias, la mayor parte de ellas orientadas a la tecnología, de abajo hacia arriba. Como resultado, más de 90 mil ingenieros  y técnicos egresan cada año de nuestros institutos en México. Y esto es una cifra que supera, tanto las cifras de Canadá, Brasil y Alemania.

Este esfuerzo está afectando de manera muy fuerte la competitividad en el país. Los esfuerzos que están realizando el pueblo y el Gobierno mexicano a lo largo de los últimos 10 años se pueden ver también en el Censo del año pasado, 2010.

Por ejemplo, según el Censo, el 98 por ciento de las familias mexicanas ahora cuentan con electricidad; más del 90 por ciento de ellas tienen agua potable, agua entubada; televisores, y más de la mitad de ellas también cuentan con automóviles en sus casas.

Esto significa y confirma que México se está volviendo, como lo dicen muchos estudios, una Nación predominantemente de clase media.

Un dato muy interesante es que una de cada cuatro casas en México fue construida en los últimos 10 años, y financiada a través de mecanismos formales, ya sea del sistema bancario, u otro mecanismo formal.

Nos referimos a más de siete millones de hogares. Esto implica un mayor número de casas, que todas las casas en la Ciudad de México y del Estado de México, en conjunto. El Censo también indicó cómo, a lo largo de los últimos 10 años, la brecha entre las comunidades pobres, rurales y los centros urbanos prósperos se ha ido reduciendo cada vez más.

Esto es porque más familias ahora tienen acceso a mejores servicios de salud y de educación. Hace 10 años solamente 43 millones de mexicanos contaban con algún tipo de cuidado de salud. Hoy día 95 millones de mexicanos cuentan con servicios médicos  y lograremos una cobertura de salud universal el año que viene.

Para lograr esto, por ejemplo, hemos multiplicado por cuatro veces el presupuesto del Seguro Popular, y hemos construido, además de eso, casi mil hospitales o clínicas nuevas en el país, y hemos reconstruido casi dos mil hospitales y clínicas en el país, encima de la cifra anterior.

Hace 10 años la salud era uno de los tres problemas más importantes para los mexicanos en los sondeos de opinión. Hoy día, en algunos casos, la salud ni siquiera aparece en los 10 primeros problemas o problemas más importantes de los mexicanos el día de hoy.

Por lo tanto, estamos trabajando mucho para darle oportunidad a nuestro pueblo en educación, en salud, la vivienda y los servicios públicos.

Hablando de otros temas. Les puedo decir que México también es un participante mundial en la libertad económica. Yo recuerdo las Reuniones del G-20, una reunión aquí, en Washington. Y recuerdo muy bien estas reuniones y en cada una de ellas, todos los países se comprometieron a concluir la Ronda de Doha y de evitar el proteccionismo.

Sin embargo, el día después, 15 probablemente de esos 20 países aumentaron sus aranceles en el comercio y ese no fue el caso de México. De hecho, entre el 2008 y el 2010, nosotros redujimos de casi 12 por ciento de un promedio, de casi 12 por ciento de aranceles, a solo 5 por ciento. Y, con eso, México se está volviendo cada vez más competitivo, sobre todo, en el sector secundario, en la industria y en las manufacturas.

Hoy en día, México cuenta con el costo más bajo de manufactura para las exportaciones a los Estados Unidos y eso en todo el mundo. Hoy día, podemos competir con China y con otros países del mundo, produciendo productos para los consumidores estadounidenses.

O si analizan ustedes, por ejemplo, el índice de los negocios o de realizar negocios del Banco Mundial, cuando yo primero tomé mi cargo, México estaba en el lugar número 73, mientras que hoy estamos en el lugar 35, excediendo por mucho a otros países de América Latina y justo detrás de los países que se conocen como BRICs: Brasil, India, China, etcétera.

Estamos abriendo nuestros mercados al mundo, siendo más competitivos y, por supuesto, brindando oportunidades y empleos para el pueblo mexicano.

Hoy, por ejemplo, México cuenta con Tratados de Libre Comercio con 44 países, esto implica darle acceso a más de mil millones de consumidores, al mundo y tener acceso en estas 44 naciones, que representan el 67 por ciento de la producción mundial de todo el mundo, en términos del PIB.

Amigos míos:

Todos estos cambios hacen que México sea una economía más vibrante y un lugar clave para invertir en el mundo en esta economía mundial.

En la medida en que transformamos a nuestra economía para volverse más competitiva, México también se está volviendo un socio más importante y más estratégico para el éxito económico de las Américas.

Y yo digo que México es un jugador clave y un socio estratégico, porque nosotros podemos desempeñar un papel, el papel del puente natural entre América del Norte, Centro y Sudamérica.

Hace poco fui a Perú donde formalizamos, con mis amigos los Presidentes de Chile, Colombia y Perú, la Alianza del Pacífico, y con eso hemos comenzado un nuevo proceso de integración económica.

Qué implica esto de la Alianza del Pacífico para el comercio.

Para darles una idea. Esto significa que las importaciones y exportaciones de la región de estos cuatro países suman casi 900 mil millones de dólares el año pasado. Si se compara esta cifra con el otro grupo grande de la región, Mercosur, ese grupo solo logró 500 mil millones de dólares en cuanto a comercio, comparado con la nueva Alianza del Pacífico.

Por qué creemos que México es bueno para las Américas.

La economía mundial moderna se divide en regiones y las regiones tienen economías complementarias. Queda claro que la competitividad del mundo se percibe en campos de juego muy grandes.

La Unión Europea, los países del exbloque soviético, los países del Oriente, América Latina, etcétera. Pero, hoy día, nuestra región, América del Norte, tiene que desempeñar un papel importante, contundente, en ese sentido, también.

La única manera que podamos comprender la competitividad para Estados Unidos o para América del Norte es jugar juntos, en el mismo equipo, utilizando nuestras ventajas complementarias. Y es la única manera por la que los consumidores estadounidenses y mexicanos van a tener acceso a los bienes y servicios y es la única manera que los trabajadores mexicanos y estadounidenses van a tener acceso a trabajos justos y oportunidades para sus familias.

La región con mayor competitividad también será la más próspera y las regiones más competitivas son las más integradas.

El Tratado de Libre Comercio de América del Norte, el TLCAN, representó un paso muy importante hacia la integración económica. Pero necesitamos trabajar más para ahondar nuestros lazos, con el fin de aumentar la competitividad de la región.

Nuestras economías claramente son complementarias, México es una economía intensiva en mano de obra, mientras que Estados Unidos es una economía intensiva en capital.

La población de Estados Unidos tiene mayor edad que la de México, según el censo más reciente, la mitad de la población de México tiene 26 años o menos. Imagínense la relación que puede existir entre dos vecinos con una frontera de dos mil millas. Es un fenómeno económico increíble.

Necesitamos aprovechar esa situación y no bloquear las ventajas de la integración. De otra manera los consumidores estadounidenses, la economía estadounidense sufrirá para siempre la falta de competitividad, que explica la falta de trabajos aquí. En otras palabras, entre más nos acercamos más competitivos vamos a ser y más aceleradamente vamos a poder crecer. Y esa es la idea.

La integración también significa trabajar en conjunto para enfrentarnos a los desafíos mundiales que quedan por resolver. Si vamos a lograr el verdadero potencial de nuestra asociación, tenemos que aumentar nuestra cooperación en temas críticos.

Hoy los más urgentes son la migración, la seguridad y, a largo plazo, el cambio climático.

Permítanme, por favor, comenzar con el tema de la migración. Necesitamos enfrentarnos al hecho de que la situación actual de inmigración está descompuesta, se ha vuelto un nuevo cuello de botella que impide el crecimiento y la prosperidad de la región.

Leí con gran interés la declaración ayer del Presidente Obama. Y tiene razón. Hay un problema muy serio económico para el pueblo estadounidense con la falta de integración de nuestros sistemas.

Hay grandes oportunidades que los estadounidenses no están pudiendo aprovechar debido a una falta de solución en la región, en este sentido. Necesitamos empezar a ver, a percibir a la migración como una parte del desarrollo económico. Y está en los mejores intereses de nuestros países gestionar, a la vez que aseguramos que la migración se dé de manera legal y ordenada.

De tal manera que, la economía estadounidense se ve fortalecida y que los mexicanos no tengan que sufrir trato inhumano y, algunos de ellos, hasta muriendo cuando tratan de cruzar la frontera o el río.

Dos. Necesitamos enfrentar o atender el tema de la seguridad. Permítanme decirles, éste no es un problema mexicano. Éste es un problema que tenemos en común, por lo tanto necesitamos componerlo juntos. Esa es la manera de hacerlo.

Como ustedes saben, una Nación tan sólo puede avanzar sólo y tan sólo si el Estado de Derecho está firmemente establecido en todo el territorio. Ahora México está en el proceso de construir y fortalecer las instituciones de seguridad y de justicia, con tal de consolidar el Estado de Derecho.

Nos estamos enfrentando a algunos obstáculos, algunos heredados del pasado. Por ejemplo, durante muchos años se permitió que los delincuentes crecieran y se fortalecieron en algunas regiones en el país, hasta el grado que las autoridades locales no pudieron lidiar con ellos.

Y, por eso, cuando tomé mi cargo decidí utilizar la plena fuerza del Estado para enfrentarlos. Y estamos trabajando arduamente para garantizar la seguridad de las familias mexicanas que se estaban viendo amenazadas por los actos terribles de los delincuentes.

Nuestra estrategia consiste en cuatro políticas principales. Y se los quiero explicar.

Primero. Enfrentar, contener y deshacer las organizaciones y vencer a las organizaciones delincuentes con la fuerza plena del Estado.

Hemos desplegado la Policía Federal y las Fuerzas Armadas para apoyar a los gobiernos locales. Hay que decir que esto no es una medida permanente. Hay que decir que mientras lo hacemos les damos tiempo a los municipios, a los estados, para reconstruir y fortalecer su seguridad y sus instituciones judiciales.

Dos. Necesitamos fortalecer, construir y reconstruir las instituciones de seguridad pública a nivel Federal y estatal.

Estamos construyendo, por ejemplo, una nueva generación de fuerzas policiacas en el país. No sólo hemos multiplicado el número de oficiales federales de policía, pero ahora están mejor capacitados, mejor equipados y mejor pagados.

Nuestra meta ahora será, el día de hoy, la de asegurar que los gobiernos locales también fortalezcan y verifiquen a sus agencias policiacas y a sus oficinas de procuradores federales.

Tres. Hemos reformado el sistema judicial. Hemos promulgado una reforma constitucional para cambiar del sistema tradicional inquisitorio a un sistema con juicios orales, como los tienen aquí, en Estados Unidos, y en otros países. Estamos transitando hacia un sistema abierto y claro de juicios orales, que son más efectivos y más transparentes.

Cuatro. Estamos lidiando con las causas sociales del crimen. Hemos establecido muchos programas sociales, orientados a evitar que los jóvenes se involucren con el crimen y la delincuencia, y prevención y tratamiento de las adicciones.

Hemos trabajado con el Gobierno del Presidente Obama con el fin de aumentar la cooperación y la comprensión mutua. Sin embargo, podemos hacer todavía más cuando se trata de desmantelar las operaciones financieras de las organizaciones  delincuentes en Estados Unidos y reducir la demanda estadounidense de droga. Si no hay una reducción de demanda de las drogas es imposible reducir la oferta.

También es urgente que los Estados Unidos tomen medidas para detener la venta de armas de asalto a los delincuentes en México. En los últimos cuatro años hemos confiscado más de 100 mil armas de los delincuentes y 84 por ciento de estas armas son de asalto, son armas que se vendieron en Estados Unidos. Esto se tiene que establecer como una condición muy importante si vamos a prevalecer en el esfuerzo.

Queda claro que el futuro de México, Estados Unidos, de las Américas y del mundo en su conjunto, depende de nuestra capacidad de actuar en conjunto, no sólo para resolver nuestros desafíos en común, también para fomentar nuestras fuerzas, con el fin de desarrollar una región más segura, próspera y mejor integrada.

Finalmente, el desafío mundial que representa el cambio climático. Yo sé que esto no es una de las prioridades más importantes de muchos países, o de muchos diputados, pero tenemos que darnos cuenta de lo que está pasando realmente con nuestro planeta.

Yo quisiera expresar mis condolencias más profundas, mis más sentidas simpatías a las personas que sufrieron, que murieron aquí, en Estados Unidos, debido a las inundaciones y terribles tornados que han tenido en Estados Unidos.

Pero permítanme decirles que esto es un recordatorio, que algo está sucediendo, que el clima está cambiando. Tenemos mucho qué hacer en este sentido. Estamos pasando simplemente nuestra responsabilidad a las siguientes generaciones, mientras que tenemos que actuar hoy, ahora, porque ahorita estamos pagando un precio altísimo por nuestra falta de acción.

La única manera de enfrentarnos a este desafío de la humanidad es contar con el liderazgo de Estados Unidos.

Damas y caballeros:

En México hemos avanzado en la tarea de desarrollar, de construir un país más seguro, más competitivo y más dinámico en su economía. Sabemos que en esta era una Nación sólo puede tener éxito si cuenta con el apoyo de sus socios estratégicos.

Como dijo el Presidente Franklin Roosevelt, durante su segunda inauguración en 1937, al pueblo estadounidense. Él  dijo: En nuestras ambiciones personales somos individualistas. Sin embargo en nuestra búsqueda de progreso económico y político, todos subimos o todos nos caemos.

Con base en nuestros valores compartidos e ideales comunes, esto representa nuestra oportunidad para forjar lazos más fuertes entre nuestros países, en nuestra búsqueda de progreso económico.

Yo puedo ver a México en el futuro. Un México que va a ser una de las economías más grandes del mundo, probablemente entre el quinto, el séptimo, la economía quinta o séptima del mundo para finales de este siglo.

Contamos con una población muy joven. Tenemos gente que trabaja muy duro. Tenemos muchos recursos, muchos principios, valores.

México superará todos estos desafíos y será una Nación desarrollada que cuenta con oportunidades para su pueblo.

Yo veo a México de manera muy distinta. Pero si vamos a lograr esto, todos tenemos que trabajar arduamente para enfrentarnos a los problemas y no evitarlos. Y es justamente lo que se está haciendo en mi Gobierno. Enfrentándonos a los problemas, componiéndolos, independientemente de los costos a corto plazo.

La única manera que una Nación pueda prevalecer en este mundo es actuar con valentía, tomar, actuar con decisión y con responsabilidad ante las generaciones futuras.

Yo sé que si vamos a tener éxito con esto, tenemos que contar con nuestro amigo, aliado y vecino. Es nuestra oportunidad para mejorar la cooperación entre dos o más países en América, y caminar de la mano el uno con el otro hacia un mejor futuro.

Damas y caballeros:

Muchas gracias.

(Sesión de Preguntas y Respuestas)

-PREGUNTA: Soy de Colombia. Y tengo mucho interés, como lo tendrá México, en que resuelva la violencia que gira alrededor del negocio de las drogas.

Es mi pregunta para usted, no sé si sea imprudente, cuál es su opinión sobre la descriminalización de la droga como medio para dañarles el negocio.

-PRESIDENTE FELIPE CALDERÓN HINOJOSA: Voy a contestar esto en español, para evitar cualquier problema.

Primero. Yo creo que México tiene muchas cosas qué aprender de acciones que se hicieron bien y que se hicieron mal en Colombia en ese proceso tan largo y tan doloroso.

Usted sabe mucho mejor que yo. Y ojalá un día podamos conversar esta historia. Colombia ha pagado un precio muy, muy alto por resolver este problema, como afortunadamente lo está resolviendo, a mi juicio.

Pero la violencia en Colombia empezó, aquí mi  amigo Luis Alberto Moreno nos sabrá decir. Empezó en los 80, y fue creciendo y creciendo hasta que se volvió una pesadilla terrible para el pueblo colombiano.

Hay muchos factores diferenciales, la presencia de una guerrilla con, además, intereses políticos, la situación geográfica, cosas que no están igualmente en México; la pérdida de control que se tuvo en cierto momento en Colombia durante muchos años de grandes partes del territorio, cosa que no está ocurriendo en México. En fin.

Pero el hecho es que hay muchas cosas de las cuales hay que aprender. Una de las cosas es que si uno observa la curva de homicidios en Colombia, se tuvo un pico hacia finales del siglo, hacia principios de esta década, luego entra mi amigo, el Presidente Uribe, que hizo, a mi juicio, un excelente trabajo con mucho coraje, con mucha bravura, le tomó los 10 años de su presidencia romper el pico y hacerlo caer, como afortunadamente ocurrió.

Nosotros estamos viviendo episodios de violencia muy importantes. Sin embargo, creo que estamos reduciendo ese ciclo, porque, a mi juicio, empezamos apenas a tiempo. Apenas a tiempo porque estamos claramente a tiempo para vencer ese pico. De hecho, las estadísticas comienzan a reflejarlo desde el segundo, tercer trimestre del año pasado, ha reducido la tasa del crecimiento de homicidios en México.

Pero aún falta mucho por hacer y creo que la clave es acortar ese ciclo que en muchas cosas es diferente, en otras se parece. Por ejemplo, también en Colombia a partir de la muerte de Pablo Escobar, por ejemplo, comenzaron a separarse y a disgregarse los grandes grupos y se fueron convirtiendo en grupos más pequeños, más regionales, en algunos casos más violentos, pero con menor capacidad de desafío a la sociedad y al Estado.

Yo creo que la muerte de Pablo Escobar le tomó a Colombia por lo menos 15 años y primero fue diputado y líder social, etcétera, etcétera. En el caso de México, el primer gran capo digamos, que fue arrestado o que murió, por ejemplo, tomo el caso de Beltrán Leyva tomó, precisamente, tres años.

Y este fenómeno de desmembramiento de las bandas, debilitamiento estructural, regionalización, lo estamos viviendo. Explica una parte de la violencia, pero nos hace ver que vamos avanzando comparativamente con Colombia, en un periodo más estrecho, quizá igualmente intenso, pero más estrecho, que nos habrá permitido prevalecer y esperemos terminarlo también más pronto.

Aún así, con el extraordinario trabajo que ha hecho Colombia y el Presidente Uribe. Como usted sabe, todavía en Colombia hoy, de acuerdo con los últimos datos disponibles siguen presentándose situaciones de violencia, que claramente declinan. Pero con todo y lo terrible que ha sido la violencia en México, lo espectacular de las noticias, la cobarde villanía y sadismo de los criminales, con todo y esto en México hay ahora más o menos 16 homicidios por cada 100 mil habitantes, que implica, por ejemplo, que es, incluso, menos de la mitad de los homicidios por cada 100 mil habitantes que hay todavía en Colombia, que tiene un dato de 38.

Incluso, México tiene menos homicidios por cada 100 mil, habitantes que Brasil en este momento, que tiene por ahí de 25. Y sorpréndanse ustedes, pero México tiene en este momento menos homicidios por cada 100 mil habitantes que la Ciudad de Washington, donde estamos, y que tiene 24 por cada 100.

Entonces, déjeme aprovechar su pregunta. Y ahora déjeme ver si el tiempo que gané me permite darle una respuesta al otro tema.

Mire. Yo he estado abierto a la discusión sobre la legalización de las drogas, en la cual no creo. Y le voy a decir por qué razón.

Como cualquier política pública, cualquier política pública tiene ventajas y desventajas. Y veo claramente el argumento que usted dice: Quitarles el poder de dinero a los criminales.

Si uno pone en el balance, como debe poner, las ventajas y las desventajas de una medida, qué pondríamos en el lado de las ventajas.

En el lado de las ventajas pondríamos que se puede reducir notablemente el precio del mercado negro de la droga y en consecuencia, reducir la utilidad de los criminales y, en consecuencia, reducir su capacidad económica. Eso es cierto.

Del lado negativo, qué pondría usted.

Pienso que pondría el que una sociedad finalmente se resigna y deja que la droga se coloque en todos los puntos de venta posibles lícitamente, con acceso prácticamente irrestricto a toda la población, especialmente a la población joven.

Para el Presidente de un país, como México, que, insisto, tiene una población muy joven, la mitad de ella de 26 años de edad o menos, dejar a los jóvenes a merced de los distribuidores de droga me parece simplemente un escenario, para mí, inaceptable.

Es cierto, quizá yo como mexicano puedo decir: Tengo tres hijos, yo me hago responsable de los míos, y cada quien hágase responsable de los suyos. Pero como Presidente de la República eso nunca lo voy a hacer, porque también soy responsable, desde luego, del destino de millones de mexicanos. Y creo que lo somos todos, a medida que tenemos cargo de responsabilidad.

Pero, más allá de estos que son los dos argumentos relevantes, hay otro de fondo que a mi juicio termina muy rápido la discusión. El mercado, como muchos mercados, el mercado de droga es determinado globalmente. Y el mercado relevante en el mundo que determina el precio de las drogas no es el mercado mexicano, es el mercado americano.

Es el mercado americano. De tal manera que, es irrelevante lo que pueda hacer un país como México si este tipo de medidas no se toman globalmente. De tal manera que, si se llegara, por ejemplo, en México a legalizar, en todo o en parte, el uso y el comercio de drogas, si aquí no se tiene una discusión y una decisión igual, es absolutamente inútil, nos llevamos todas las consecuencias negativas y los problemas, y ninguna de las positivas.

Es más, México se convertiría en el paraíso de los criminales en el mundo. Es una metáfora que yo uso y que luego no me deja usar aquí el Embajador, pero la voy a usar porque a mí sí me gusta. Pero si ahorita yo estoy ideando y venciendo a criminales de Apatzingán, que es una población del Estado de Michoacán, y por cierto uno de los líderes del grupo de La Familia, que es de ahí, ya murió en diciembre, no sólo voy a combatir criminales de Apatzingán, sino también de Afganistán y de Paquistán y de muchos “an”, de todo el mundo, en México.

La verdad es una discusión que tiene que darse  globalmente. Y lo que yo sí pido es coherencia a los Estados Unidos. Coherencia en qué sentido. No pueden, por un lado, estar liberalizando y cambiando las reglas para permitir un mayor consumo de drogas, como es el caso de la marihuana, no sólo porque hay 14 estados que ya la liberaron totalmente en su consumo, en algunos de ellos en la producción. En California, por ejemplo, en algún condado es posible producirla industrialmente.

Sino también, incluso, culturalmente ha habido un cambio que ha hecho mucho daño, el sólo permitir una legislación que hable del uso medicinal de la marihuana, cualquiera que eso sea. A mí me recuerda lo que en México es muy popular, el llamado uso medicinal del tequila. Si tienes gripa tomate un tequila. Si no se te quita la gripa, se te olvida.

Pero, en fin. Ésta es una discusión que la tendrán las médicos. Pero ese sólo hecho de haber hecho ese cambio legislativo ha provocado un cambio cultural en los muchachos. La sola idea de que la marihuana es medicinal, o suena por ahí que tiene un uso, es así como que bueno. Y es realmente muy cool, es una moda en los muchachos. Usted vaya a cualquier universidad de este país y los muchachos, los que son más atractivos, y más sofisticados fuman marihuana. Eso sí que no pase un pobre estudiante tratando de fumar un cigarro porque entonces sí lo linchan.

Es un cambio cultural importante. Pero esa es mi respuesta. Es un problema global, muy delicado, que tiene ventajas y desventajas. Creo que la principal desventaja para mí es simplemente dejar a varias generaciones de nuestros jóvenes en manos de los criminales.

Y hay un problema, que no se trata simplemente de un producto en el mercado, sino que es producto que produce adicción, y la adicción genera una esclavitud, genera una relación de dependencia de por vida en algunos casos, con lo cual cambia totalmente las reglas del juego. Pero esa es más o menos mi opinión.

Y sí se necesita una política de congruencia. O realmente se discute a fondo en Estados Unidos el tema que usted plantea, con valor y con argumentos técnicos, serios, etcétera; o bien, comprometámonos en serio a hacer cumplir la ley. Pero es muy injusto que yo a campesinos mexicanos los detenga por estar produciendo un cuarto de hectárea de marihuana y aquí se produzca industrialmente.

O que tenga que detener, finalmente, marihuana que sé que viene a consumidores que aparecen en las películas todos muy alegres. Usted vea cualquier película de Hollywood y consumen marihuana y cocaína, y los artistas más fuertes, y las actrices más guapas se mueren de risa cuando fuman, y es una cosa muy bonita.

La verdad yo creo que tiene que haber un poquito más de congruencia en políticas públicas. Y perdón, con todo respeto para el Gobierno y el pueblo y el Congreso americano.

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