-PREGUNTA: Señor Presidente, muchísimas gracias. Me da mucho gusto saludarlo con esta vista espectacular de Roma.
-PRESIDENTE FELIPE CALDERÓN HINOJOSA: Muchas gracias, Javier. Igualmente. Me da mucho gusto saludarte a ti y saludar, a través tuyo, a millones de mexicanos.
-PREGUNTA: Presidente, usted llega al Vaticano como peregrino o como Jefe de Estado.
-PRESIDENTE FELIPE CALDERÓN HINOJOSA: Desde luego, mi representación como Presidente de la República es algo, simple y sencillamente, de lo cual ni puedo ni quiero desdoblar.
He sido invitado como Presidente de México a asistir a la Beatificación de Juan Pablo II. Una invitación hecha muy especial al pueblo de México, por mi conducto, de manera privilegiada, diría yo, para México. Y lo cual agradezco.
-PREGUNTA: En 1979 fue la primer visita de Juan Pablo II a nuestro país y desde ahí se estableció un vínculo muy, muy fuerte entre Juan Pablo II y los mexicanos.
Usted que hacía, era un hombre muy joven.
-PRESIDENTE FELIPE CALDERÓN HINOJOSA: Sí. Estaba en el 79, yo estaba en la prepa. Y recuerdo que fuimos a la Ciudad de México un grupo de estudiantes de mi escuela, del Instituto Valladolid, y de otras escuelas, y jóvenes católicos de entonces. Una larga travesía, porque antes se hacían como seis, siete horas a la Ciudad de México. Ahora, con las carreteras que hemos hecho, se hacen como tres.
Llegamos en la madrugada. Fui al Aeropuerto de la Ciudad de México, al hangar donde despedíamos a Juan Pablo II. Para mí fue una emoción, que estuve ahí, en el hangar, varias horas hasta que finalmente lo despedimos. Y sí recuerdo esa visita muy, muy impresionantemente.
Y recuerdo, también, alguna vez fui con Margarita, mi esposa, primero de novios, fuimos a verlo a San Juan de Los Lagos. En alguna otra ocasión, no recuerdo si de novios o ya casados, fuimos a verlo a la Magdalena Mixhuca, al autódromo. Y, posteriormente, ya Presidente del Partido Acción Nacional, tuve una pequeña salutación con él, un diálogo muy breve, pero muy impresionante para mí, en la Nunciatura Apostólica de México.
El Papa Juan Pablo II fue como él se definió, un Papa mexicano. Y México, como el segundo país más grande de católicos en el mundo, fue privilegiado por la visita y por el cariño de Su Santidad, que, además, fue un hombre, Javier, un hombre que cambió la historia del mundo en el Siglo XX.
El Siglo XX no se entiende, ni la caída del Muro de Berlín, ni la apertura democrática en muchas partes, ni el reconocimiento de los derechos religiosos de los mexicanos y el reconocimiento de las iglesias en México, sin Juan Pablo II. Y por eso los mexicanos, además de extrañarlo y admirarlo, le estamos muy agradecidos.
-PREGUNTA: Y seguramente la beatificación tendrá un significado enorme.
Antes de eso, Presidente, y regresando a ese 1979, que usted estaba en la preparatoria, que acudió a la Ciudad de México, veíamos imágenes, nos estamos preparando para la beatificación, la Ceremonia de Beatificación de mañana, y era un México muy diferente, muy, muy distinto a lo que estamos viviendo hoy.
-PRESIDENTE FELIPE CALDERÓN HINOJOSA: Sí. Era un México mucho más pequeño. Era un México todavía muy rural. Era un México con un enorme atraso en diversos rubros, donde probablemente sólo uno de cada cinco mexicanos, por ejemplo, tenían servicios de salud. Era un México, además, donde el ingreso per cápita debe haber sido de aproximadamente unos mil 500 dólares por persona, ahorita estamos en cerca de 10 mil. Era un México distinto, efectivamente.
-PREGUNTA: Y esta imagen de Juan Pablo II se recibirá de la misma forma; es decir, el impacto aquel que tuvo hace más de 20 años, tendrá el mismo significado para los mexicanos.
-PRESIDENTE FELIPE CALDERÓN HINOJOSA: No lo sé, probablemente no.
Yo creo que en aquel 79 todos estábamos ávidos de un liderazgo espiritual, como Juan Pablo II.
En aquel tiempo no había Internet, no había teléfonos celulares, no había computadoras de uso masivo, como ahora las tenemos. No había un mundo tampoco tan secular, como ahora lo hay. Y las circunstancias han cambiado dramáticamente.
Sin embargo, yo diría, Javier, que la necesidad de un sentido de trascendencia y de un sentido de respeto a la vida y al ser humano está más presente que nunca.
-PREGUNTA: Finalmente, Presidente, en el ambiente, en el ámbito político nacional hay de todo, evidentemente, y la presencia del Presidente Calderón en el Vaticano ha generado comentarios de todo tipo.
Le molestan o le preocupan las críticas de la presencia del Presidente Calderón en el Vaticano.
-PRESIDENTE FELIPE CALDERÓN HINOJOSA: No. Me parece muy bien que México sea un país libre, donde todo mundo puede opinar y criticar, incluso, al Presidente, con absoluta libertad.
Mira, Javier, yo luché años y años porque esa libertad existiera y no puedo estar más que contento porque esa libertad existe.
-PREGUNTA: Señor Presidente, muchísima gracias.
-PRESIDENTE FELIPE CALDERÓN HINOJOSA: Al contrario, Javier, gracias a ti.
-PREGUNTA: Gracias.