-MODERADORA: Hace uso de la palabra la ciudadana doctora Felicia Marie Knaul, Presidenta de Tómatelo a Pecho, Asociación Civil.
-DRA. FELICIA MARIE KNAUL: Licenciado Felipe Calderón Hinojosa, Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos; licenciada Margarita Zavala Gómez del Campo, Presidenta del Consejo Ciudadano Consultivo del Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia; maestro Salomón Chertorivski Woldenberg, Secretario de Salud; maestro David García-Junco Machado.
Amigos y amigas, todos los que se encuentran hoy día con nosotros, para celebrar este Día Internacional del Cáncer de Mama.
Señor Presidente:
México me ha dado infinidad de regalos. Me regaló mi salud, me regaló mi compañero de vida, Julio Frenk; me regaló a nuestras hijas, Jani y Mariana, y me dio Tómatelo a Pecho.
Hoy, señor Presidente y Margarita, tengo mucho que celebrar y agradecer a este país. Este México que es mi hogar.
Soy una de las afortunadas. Como muchas de las mujeres que se encuentran entre nosotros hoy, tengo la suerte de vivir con el cáncer de mama.
En este mismo mes, hace ya casi cuatro años, empezó mi relación de por vida con este cáncer, el otro lado yo, como le he llamado, porque será parte de mí para siempre. En octubre de 2007, mi vida, la de mi familia, de Julio y de nuestras hijas, se pintó de rosa para siempre.
Diagnosticada a los 41 años, en mi primera mamografía de rutina, sin ningún antecedente ni sospecha. Debo mi salud a una técnica en radiología, que atiende a pacientes en Cuernavaca, Morelos.
Diez cirugías, incluyendo una mastectomía, 16 quimioterapias y tres años de tratamiento después, la mayor parte de eso en México, sigo sintiéndome muy afortunada.
Señoras y señores:
En este mes, nos marcamos de rosa para llamar la atención. Estamos ante un problema de la mayor trascendencia para la salud y para las mujeres y para el tejido social del país.
La evidencia de ello son las muchas mujeres que, a raíz esta enfermedad, no pueden estar con nosotros en persona esta noche, aunque sí, sé que nos acompañan en espíritu.
El cáncer de mama va en aumento en todas las regiones del mundo, aún las más pobres; irónicamente es una señal de avance entre los sistemas de salud. En México, las mujeres vivimos más y mejor que hace unas décadas.
Hoy día morir de enfermedades transmisibles y prevenibles como el cáncer cérvico uterino, es afortunadamente, cada vez menos común. A la vez, vivimos y vivimos para enfrentar nuevos retos, en general, mucho menos reconocidos como es el cáncer de mama.
En mi caso, les comparto que mi primera reacción ante mi diagnóstico fue de terror. Acto seguido y decididamente, rechacé el tratamiento.
Qué me hizo cambiar de opinión. Un par de semanas después de mi diagnóstico salí a caminar en Cuernavaca.
Por primera vez en estas semanas, me di el lujo de pensar en otra mujer y en otra familia. Pensé en una mujer como yo, pensé en una mujer de apenas 40 años, con hijos pequeños. Pero algo nos diferenciaba, ella no tenía el lujo de decidir sí o no al tratamiento; sin medios económicos, sin servicios de salud y sin quien dejar con sus hijas. Ella, la llamaremos Juanita, no tenía que enfrentar ninguna decisión.
En este momento, en mi caminata, me di cuenta que lo único peor que tener que enfrentar mastectomía y quimioterapia, era no poderlo enfrentar por falta de protección social en salud.
Por primera vez, en aquel octubre de 2007, me sentí afortunada.
Regresé corriendo a casa, agarrando los puntos que sostenían lo que, en aquel momento, quedaba de mi seno izquierdo.
Llegué a la casa de ustedes y, por primera vez en dos semanas, me presenté ante mi marido con una sonrisa y le di las buenas, y le dije: Vamos, voy a empezar un programa.
Y con esto nació Tómatelo a Pecho, bautizado así como uno de los múltiples regalos que me brindó Julio, en aquellos difíciles momentos.
Y en aquellos momentos, la verdad, no pude imaginar la magnitud del reto que enfrentábamos y que enfrenta México.
Hoy, el cáncer de mama y eso es quizá, la cifra que a mí más me preocupa; es la segunda causa de muerte entre las mujeres jóvenes de 30 a 54 años de edad.
Pero lo vivimos, los que tenemos la enfermedad, en un país de lujo; un país donde podemos enfrentar este reto.
Gracias al Seguro Popular, el IMSS y el ISSSTE, ninguna mexicana diagnosticada con cáncer de mama, enfrenta la tragedia de no poder pagar por el tratamiento.
Y eso se hizo realidad en febrero de 2007, cuando usted, señor Presidente, incluyó el cáncer de mama en el Seguro Popular. Gracias a ello, hoy ninguna mexicana, ninguna familia con cáncer de mama, tiene que decidir entre la pobreza y la vida.
Créanme, y aquí, cambio por un momento de cachucha a mi cargo en la Universidad de Harvard. La oportunidad que tenemos en México, gracias al Seguro Popular, es algo que no tienen la gran mayoría de los países del mundo, ni ricos ni pobres.
Y de hecho, cuando comparto el caso de México en foros internacionales sobre el cáncer de mama, soy la envidia de todas. Nuestro trabajo parece ser relativamente sencillo, sólo tengo que cachar a las pacientes, y el Seguro Popular y el sistema de salud me ayuda con lo demás.
En otros países no basta en encontrar a la mujer. Enfrentan el doble reto de tener que encontrar, también, el dinero para su tratamiento o dejarla sin tratamiento y sólo poderlas apoyar en las últimas fases de su batalla.
No me percataba yo, en aquél octubre del mismo año, de 2007, cuando fui a caminar, que la mujer que yo imaginaba no podía haber sido mexicana, porque toda mexicana, ya para ese octubre, contaba con el derecho a la protección financiera para el cáncer de mama.
Las mexicanas, todas, tienen el derecho al mismo tratamiento que yo empecé en aquél mes. Entonces, la pregunta es siendo un país que garantiza el tratamiento a todas, por qué estamos perdiendo a tantas mujeres innecesariamente en México.
Y la razón es porque no se detecta a tiempo. Tratamos a nuestras mujeres, pero las tratamos demasiado tarde. Y, tarde es la norma y no la excepción. Del 65 al 80 por ciento de las muertes por cáncer de mama en México se consideran evitables con detección temprana y tratamiento adecuado.
Regresamos ahora con la mujer que me animó en aquél octubre. Hubo otra diferencia entre ella y yo. En vez de un par de bolitas que sumaban unos tres centímetros, ella Juanita, se presentó en una clínica en Yautepec, con un tumor de seis centímetros y ganglios invadidos.
Lo que muchas mujeres enfrentan son estas barreras en el acceso a la detección temprana que yo nunca tuve que enfrentar. Para muchas mujeres el estigma, el machismo y la discriminación son otro cáncer que les impiden acudir a los centros de salud a tiempo.
Lo que muchas no tienen es la bendición de un marido como el mío, quien siempre reafirma que una mujer es mucho más que sus pechos, quien cuidó a nuestras hijas cuando yo no pude, a quien me hizo y me hace sentir guapísima sin un seno, y aun cuando enfrentamos juntos la calvicie y el calvario de la quimioterapia.
Juanita nunca tuvo ese apoyo. De hecho, su pareja la abandonó al llegar a saber de ese diagnóstico del cáncer. Y de hecho cuando yo la llegué a conocer en un hospital, también en Yautepec, Juanita me dijo que una mujer sin seno era muy fea.
Y por si no fuera suficiente, además de las barreras que enfrentan en casa, nuestras mujeres vuelven enfrentar valorarse en detección temprana en el sector salud.
Se ha encontrado que una de cada dos mujeres diagnosticadas con la enfermedad, señala problemas en la atención médica en el proceso de detección. La verdad, es que nuestra Juanita había ido un año antes, cuando sintió apenas una bolita, pero los médicos no le hicieron caso porque era tan joven.
Tenemos que fortalecer la detección temprana en el primer nivel de atención. Ya han habido grandes pasos en los últimos años.
Agradezco a Salomón Chertorivski, el habernos dado la oportunidad de trabajar con el Sector Salud ahora, y hace ya un año, a través del Seguro Popular, a lanzar un gran proyecto de capacitación en el primer nivel, en el que tenemos el honor de participar Tómatelo a Pecho, el Instituto Nacional de Salud Pública, la Universidad Harvard, el Instituto Nacional de Cancerología, entre otros.
Este proyecto ya ha dado resultados significativos en Jalisco, en Nuevo León, y se está expandiendo gracias a la dedicación y al compromiso de sus secretarios de salud.
Hoy contamos con miles de promotoras, enfermeras y médicos de primer nivel, que atenderán con calidad y con capacidad a las Juanitas que llegarán en el futuro.
Así lograremos optimizar la inversión del Seguro Popular, y de las mujeres, en el tratamiento de la enfermedad.
Amigas y amigos.
Señor Presidente.
Margarita.
Hoy, el cáncer de mama es un reto que enfrenta de frente México, sus mujeres, su sistema de salud, su economía y su tejido social. Por ello, celebramos en rosa, celebramos en rosa mexicano, porque vivimos en este país, nuestro México, donde el cáncer de mama se sobrevive y se sobrevivirá.
Muchas gracias, señor Presidente, por todas las oportunidades que México me ha dado a mí y a tantas mujeres, para salir adelante.
-MODERADORA: Toma la palabra la ciudadana licenciada Margarita Zavala, Presidenta del Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia.
-LIC. MARGARITA ZAVALA: Muchísimas gracias.
Muchas gracias a Felicia que nos tiene aquí y que se ha dedicado a hacer un camino por donde todas las mujeres mexicanas vamos pasando.
El cáncer de mama es un tema que nos convoca a todas y a todos, en este marco del Día Internacional del Cáncer de Mama. Nos obliga a hacer reflexiones, a revisar estudios, a hacer visible este tema.
Desde luego, uno de ellos son los seminarios que ha organizado la propia Felicia y el libro, donde además, no ha compartido toda su historia. Todos los meses tendremos razones para que hombres y mujeres recordemos que esta enfermedad no es un asunto de edades, ni siquiera diría de género.
Todos los meses tenemos razones para trabajar en la prevención, para pedirle a las mujeres cercanas a nosotras, de nuestra familia, que trabajen en la autoexploración, en la detección oportuna.
En esta enfermedad como en muchas enfermedades, la ignorancia, la falta de información es el enemigo a vencer. Hay que decirle a todas las mujeres que la mayoría de las muertes por cáncer de mama hubieran podido evitarse, además, que hay un esfuerzo por parte de la sociedad, que me consta, a través de varias organizaciones de la sociedad civil, como la que la propia Felicia encabeza, pero también, hay un esfuerzo del Gobierno Federal.
Yo acompaño orgullosa al Presidente de México, a Felipe Calderón, dentro de los grandes esfuerzos incomparables de salud, es, precisamente, este del cáncer de mama.
Ha sido un enorme esfuerzo por parte del sistema de salud de nuestro país para prevenir, para detectar a tiempo y para tratar el cáncer de mama. Es decirle a las mujeres mexicanas que la vida de las mujeres vale la pena.
Sé que están, también, presentes titulares de organizaciones de la sociedad civil. La mayoría de ellas, encabezadas o promovidas por mujeres que sufrieron esta enfermedad, que nos hicieron admirarlas.
También, sé que hombres han trabajado y acompañado estas fundaciones, las han dirigido y han encaminado esos esfuerzos.
Me consta el trabajo de legisladoras, de diputadas, de senadoras, que han trabajado, precisamente, para generar presupuestos, desde luego, pero, también, para apoyar toda la promoción, para generar conciencia y visibilización del cáncer de mama.
Pero me alegra, además, que es cierto que haya muchas mujeres, pero por muchos hombres con este tema.
Hace unos años, justamente, me recordabas, que si a las mujeres nos sorprendía el cáncer de mama, a los hombres más los sorprendía. Y este esfuerzo que hacen la comunidad médica, investigadores, académicas, mamás, mujeres, para decirle a México que no se sorprenda, que podemos detectar a tiempo, que podemos tratar. Es una expresión del valor de la vida.
Cada mujer que lucha contra el cáncer de mama, nos recuerda lo importante que es la vida. Nos recuerda, también, el valor de las mujeres. Nos recuerda, también, la capacidad que tenemos las mujeres para vencer adversidades.
Cada mujer que se atiende, nos dice que sí se puede, nos da una lección de optimismo, nos habla de la alegría de vivir, que al final es, también, una manera de prevenirla.
Durante este mes, nos ponemos listones rosas. Yo, en general, uso rebozo rosa todo octubre. Iluminamos los monumentos de rosa, como será este lindo castillo.
Con la iluminación, queremos decir que la vida vale la pena, que la vida de las mujeres vale la pena.
Le queremos decir a todas las mujeres, que el mejor regalo que le pueden dar a sus hijos, a sus hijas, es estar sanas, es trabajar en la prevención.
Recordar la lucha contra el cáncer de mamá, nos recuerda lo importante que somos las mujeres en la vida familiar, y en la vida de un país.
Y tenemos que recordar a tiempo que la prevención y la detección oportuna hace que a este país no le tome por sorpresa el cáncer de mama y luche por la vida de las mujeres.
Muchísimas gracias, muchísimas gracias especialmente, a estas guerreras, guerreras que han sufrido el cáncer de mama, y que han hecho un camino por el que hemos pasado y el que han pasado miles, miles de mujeres mexicanas, de familias mexicanas.
Muchas gracias.
-MODERADORA: Toca el turno en la palabra al ciudadano maestro Salomón Chertorivski Woldenberg, Secretario de Salud.
-SECRETARIO SALOMÓN CHERTORIVSKI WOLDENBERG: Muy buenas noches a todas y a todos.
Licenciado Felipe Calderón Hinojosa, Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos.
Muy estimada Margarita Zavala, Presidenta del DIF Nacional; señora Rosa Elena Bonilla de Lobo, esposa del Presidente de Honduras. Bienvenidas.
Saludo a los titulares de los tres pilares del Sistema de Salud: del IMSS, del ISSSTE y del Seguro Popular; saludo a los señores y señoras Legisladores.
A todos ustedes, Secretarios de Salud de los estados, compañeros del Sector Salud, luchadores de las organizaciones sociales.
Los saludo hoy, profundamente emocionado.
Y permítanme repetir algunos conceptos que hoy durante el seminario pudimos rescatar.
Lo primero que les quiero decir es que del cáncer hay que hablar. Como decía el poeta Sabines: Del maldito cáncer hay que hablar. Lo primero para poder trabajar, atacarlo, combatirlo, prevenirlo, es hablar de él.
Y en ese sentido, lo que hoy nos tiene reunidos, el color rosa, el seminario, el trabajo diario, es hablar del cáncer, ponerlo frente a nosotros y confrontarlo, porque como lo decíamos también hoy: el cáncer llegó para quedarse entre nosotros.
Uno de cada tres de los que estamos aquí, de aquí a 50 años padeceremos algún cáncer. Pero ninguno de los que estamos aquí, debemos de morir por un cáncer.
Tenemos que hacer tres cosas:
Uno. Reducir los riesgos que pueden provocar un cáncer. Hay muchas maneras en las que se pueden reducir los riesgos o la probabilidad de producir un cáncer, un tumor de mama, lactancia materna, cuidar la obesidad, no tabaco, no consumo dañino de alcohol, hacer ejercicio y tener una vida saludable.
Hay muchas cosas que se pueden hacer para reducir los riesgos. Pero aun así, habiendo reducido todos los riesgos, a muchos nos tocará vivir con cáncer. Y ahí, lo que tenemos que hacer es detectarlo de manera oportuna. Digo que nunca es temprano, pero sí se puede detectar de manera oportuna.
Tenemos que trabajar, efectivamente, en la formación y en la capacitación para la autoexploración. Tenemos que formar a nuestro primer nivel de atención para la exploración clínica y la revisión con mastografía, con ultrasonido, con toda calidad y con toda precisión, y en eso, están trabajando las instituciones del sector salud.
PREVENIMSS, PREVENISSSTE, la Consulta Segura, y múltiples esfuerzos para reforzar la detección oportuna en el primer nivel de atención.
Y tercero. Tenemos que trabajar porque la calidad con la que atendamos en todo centro oncológico a lo largo y ancho del país, sea homogénea. El financiamiento es ya homogéneo, el recurso está para atender con lo último que tiene la tecnología y la ciencia, para ofrecernos en materia de curación.
Necesitamos que la atención refleje esa inversión que se está dando, y en eso estamos trabajando todo los días junto con ese valioso recurso humano, que son nuestras médicos y nuestras enfermeras.
Terminaría diciendo que sí hay un espacio en donde lo único que debe de florecer es la unidad entre los mexicanos, la solidaridad, el extender el brazo el uno por el otro, es en el cáncer.
Felicia, Juanita, puede ser mi esposa, mis hijas, mi madre, mi hermana. Puede ser cualquiera de nosotros. Y en ese sentido, lo único que invita el cáncer de mama, es a la unidad de todos los mexicanos, a trabajar de manera solidaria.
Aprovechemos esas fechas para recordar la unidad y la solidaridad entre todos nosotros.
Muchísimas gracias.