En México tenemos este año la peor sequía que los estados del norte y centro del país hayan vivido jamás. Por ello, el Gobierno del Presidente Felipe Calderón ha decidido apoyar fuertemente a campesinos y productores agrícolas para aliviar los problemas causados por esta contingencia climática.
Los embates tan costosos que nos ha tocado enfrentar causados por el fenómeno del cambio climático ─presentes a nivel mundial─ nos han llevado a desarrollar y fortalecer instrumentos de prevención de riesgos tanto ambientales, sanitarios, como de mercado. Lo anterior, principalmente porque las actividades agropecuarias y pesqueras están íntimamente vinculadas con el clima.
Otros países con importantes sectores primarios han volteado a ver lo que estamos haciendo, porque lo hemos desarrollado muy bien. Por una parte, cada vez más agricultores y ganaderos de menor escala tienen acceso a seguros catastróficos, mientras que, por el lado del mercado, el sistema de coberturas de precios con el que cuenta la producción de granos otorga mayor certidumbre al ingreso de los productores y al costo de los consumidores.
Además de las sequías que estamos viviendo, las intensas heladas registradas en la primera semana de febrero de este año causaron también estragos en el campo; afectaron a un millón 19 mil hectáreas en 16 estados de la República, dañando en forma total la siembra de alrededor de 666 mil hectáreas de maíz, sorgo y hortalizas, principalmente en Sinaloa, Tamaulipas y Sonora.
De manera oportuna, en ese momento se llevó a cabo un exitoso programa de resiembra en 640 mil hectáreas, garantizando con ello el abasto de maíz para el consumo de los hogares mexicanos y la estabilidad en el precio.
Posteriormente, se han registrado diversos fenómenos climatológicos entre los que destaca la sequía extrema en Chihuahua, Coahuila, Durango, San Luis Potosí y Zacatecas, y sequía severa en otros 14 estados: Aguascalientes, Guanajuato, Hidalgo, Jalisco, México, Michoacán, Nayarit, Nuevo León, Querétaro, Sinaloa, Sonora, Tamaulipas Veracruz y Yucatán.
Esto ha provocado daños totales, en el acumulado de contingencias al 2 de diciembre (heladas y sequía, primordialmente), en alrededor de un millón 800 mil hectáreas (ciclo primavera-verano), y la muerte confirmada de 50 mil cabezas de ganado; a fin de evitar mayor daño, apoyamos la entrega de suplemento alimenticio para dos millones de cabezas.
Ante el hecho particular de la sequía, el Gobierno Federal ha emprendido un programa con medidas oportunas para contener sus efectos y ofrecer soluciones de largo plazo.
De manera conjunta SEMARNAT, SEDESOL, CONAGUA, SCT y SAGARPA, cada una desde el ámbito de su competencia, en coordinación con los gobiernos de los estados y los municipios, llevan a cabo una serie de tareas para, por un lado, asegurar el alimento y disponibilidad de agua en las zonas más vulnerables de país y, por el otro, mantener el nivel de producción agrícola y pecuaria suficiente para que no existan repercusiones en abasto y precios a nivel nacional.
En el componente agropecuario, conjuntamente con los gobiernos estatales se emprendieron diversas acciones, entre las que destacan:
• La reconversión de 128 mil hectáreas a cultivos con menor demanda de agua
• La reubicación de 200 mil hectáreas de cultivo de maíz en el Sur Sureste
• El despoblamiento escalonado de 437 mil vientres de ganado vacuno
• El pago, al 2 de diciembre, de 832 millones de pesos a los productores por indemnización de seguros catastrófico
• Apoyos directos por mil 283 millones de pesos para restituir la capacidad productiva de los afectados
• El empleo de 3.4 millones de jornales en las 19 entidades federativas más afectadas
Es importante destacar que, como medida preventiva ante el cambio climático, el Gobierno Federal ha impulsado una política de manejo de riesgo adecuada para el sector.
Antes de 2003, en caso de catástrofes climáticas, los productores tenían que recurrir al Fondo Nacional de Desastres FONDEN para tratar de obtener algún apoyo que los ayudara a reincorporarse a la actividad. En los cinco años del Gobierno del Presidente Calderón, el número de hectáreas aseguradas se ha incrementado más de tres veces, al pasar de 2.4 millones de hectáreas, en 2007, a 8.1 millones de hectáreas en 2011; en el caso pecuario, se logró pasar de 1.2 millones de unidades animal aseguradas, en 2007, a 4.2 en 2011.
Hace un año, al configurar el presupuesto sectorial, referíamos a tiempo, como desafíos crecientes, los riesgos climáticos y de mercado. Hoy día ocupan gran parte de nuestra agenda deliberativa y de gobierno, y nos llaman a actuar de manera responsable, con base en lo factible, en las fortalezas y vocaciones productivas de cada región, con un genuino interés y compromiso con los productores y sus familias. Estamos en esta ruta de trabajo.
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