Uno de los objetivos fundamentales de la estrategia de seguridad del gobierno federal es, además de combatir a los criminales, igualar las oportunidades de todos los mexicanos. Porque una sociedad más incluyente e igualitaria, es una sociedad más justa y más segura.
Desde el inicio de la actual administración, se ha tenido la certeza y la convicción de que el desarrollo en infraestructura (particularmente en el sector carretero) es un detonador del crecimiento económico, promotor de la competitividad y catalizador de mayores oportunidades para la gente. Por ello, el Presidente Felipe Calderón estableció, precisamente, que este sería el sexenio de la infraestructura. Se fijó como meta cambiar el rostro de México a través de un impulso sin precedentes a la construcción de obras en todo el país con una visión estratégica, de largo plazo y de sustentabilidad ambiental.
El Puente Baluarte es uno de los ejemplos palpables de la importancia que tiene la infraestructura para México. Mediante una inversión de más de 2 mil millones de pesos, este puente cuenta con mil 124 metros de longitud soportados por 152 tirantes de acero, un claro central de 520 metros y cuatro carriles de circulación suspendidos a una altura de más de 400 metros, superior a la de la Torre Eiffel (324 metros).
El Puente Baluarte se ubica en la Sierra del Espinazo del Diablo, en el cruce de la autopista con el Río Baluarte. Su construcción superó grandes desafíos y la adversidad que implicaba cruzar la intrincada Sierra Madre Occidental.
El Baluarte responde al reto de conectar más y mejor al país para sacar a comunidades del aislamiento generado por las grandes distancias. El Baluarte representa la capacidad del Gobierno Federal de llegar donde nunca antes se había llegado, para acercar a la gente a más servicios como escuelas, hospitales y oportunidades de empleo; para acercar a las empresas a insumos y a sus mercados, y promover el desarrollo económico como mecanismo para contribuir a la seguridad.
El Puente Baluarte forma parte de la carretera Durango-Mazatlán que, una vez en operación, reducirá el tiempo de recorrido entre estas dos ciudades en aproximadamente seis horas en transporte de carga. Con esta importante reducción de tiempo de recorrido, se mejorará significativamente la calidad de vida de las familias de la región al tiempo que se impulsa el desarrollo comercial y turístico de la zona.
La carretera Durango-Mazatlán es parte de un proyecto mucho más ambicioso: el eje carretero que une a los puertos de Mazatlán y Matamoros. Así, al facilitar la comunicación transversal entre el Pacífico y el Atlántico, daremos mayor acceso a cientos de localidades de nueve Estados de la República: Chihuahua, Coahuila, Durango, Jalisco, Nayarit, Nuevo León, Sinaloa, Tamaulipas y Zacatecas.
El impulso sin precedentes a la infraestructura que demanda nuestro país y, particularmente, la conclusión del Puente Baluarte, es una clara muestra de que en México se está plantando la semilla de una sociedad ordenada, incluyente y mejor comunicada. El Gobierno del Presidente Calderón seguirá impulsando obras que promuevan la actividad económica y el desarrollo regional, pero sobre todo, que abran más oportunidades a las familias mexicanas.
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