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Intervención de la Presidenta Michelle Bachelet de la República de Chile, durante la Ceremonia Oficial de Bienvenida que le ofreció el Presidente Calderón.
Lunes, 19 de Marzo de 2007 | Discurso

Palacio Nacional.

 

 

 

 

 

Excelentísimo señor Presidente de los Estados Unidos Mexicanos y señora.

 

Señores ministros de México y Chile; delegación que me acompaña.

Señor Presidente: En representación de Chile reciba usted y el pueblo de México nuestro fraternal saludo y agradecimiento por la cálida recepción que hoy se nos brinda.

 

Conformamos las antípodas de América Latina y sin embargo estamos tan cerca. Créame señor Presidente; y no son palabras protocolarias, que es un gran honor y alegría para esta Presidenta visitar México, un país con el cual Chile tiene profundos lazos de amistad.

 

Usted lo decía, ambas naciones nos acercamos a pasos seguros hacia la conmemoración de nuestros bicentenarios.

 

Apenas nos separan 48 horas desde que nuestros héroes iniciaron el proceso de la Independencia Nacional en septiembre del año 1810.

Junto a una historia común de latinoamericanos nos une, sin duda, destino común; los chilenos somos admiradores de México: sus artistas, sus intelectuales, sus canciones, sus héroes forman parte de nuestra vida cotidiana.

En el ámbito cultural creemos que somos países que compartimos con la misma intensidad nuestro cariño y admiración por Gabriela Mistral y Pablo Neruda; así como por David Alfaro Siqueiros y por Diego Rivera, por mencionar algunos artistas que han recibido el reconocimiento del mundo entero, pero también somos agradecidos de México.

No podemos olvidar la acogida que esta Nación brindó a miles de compatriotas tras el golpe militar de 1973, demostrando una vez más que los amigos son amigos en las buenas y en las malas condiciones.

 

Por ese gesto, gracias una vez más en nombre del pueblo de Chile.

 

Durante el año 1990, cuando nuestros gobiernos reanudaron relaciones diplomáticas, México y Chile reafirmaron su compromiso con la democracia, con América Latina y emprendimos con resolución la lucha por el desarrollo y el bienestar de nuestros pueblos; y nos animan los mismos propósitos, al priorizar la educación, la protección social de nuestros ciudadanos, así como nuestro compromiso de erradicar la pobreza y disminuir la brecha de desigualdad que, tenemos que reconocer, afecta con mucha fuerza a nuestra América Latina y debilita a las democracias que tanto nos ha costado construir.

 

También hemos tenido frente al mundo una mirada común y coincidencias en diversos temas y foros internacionales, ahí hemos luchado por el fortalecimiento de la democracia, por la defensa del Estado de Derecho, por la resolución pacífica de los conflictos, el desarme y la no proliferación por la condena al terrorismo.

 

Sin duda que una integración mayor facilitará el trabajo conjunto para enfrentar los nuevos desafíos.

 

Yo estoy segura que esta Visita de Estado nos permitirá profundizar sustantivamente nuestra relación bilateral.

 

Hemos construido mucho desde 1990, año en que restablecimos relaciones diplomáticas, pero aún tenemos mucho qué construir entre México y Chile.

 

En efecto, queremos poner en marcha el Acuerdo de Asociación Estratégica que, sin duda, profundizará en todo los campos nuestras relaciones, ya no sólo en el ámbito político y comercial porque esta asociación es más ambiciosa y aborda la cooperación desde distintas aristas entre ambos pueblos e incluso con terceros.

 

Constituiremos los foros civiles en que participan distintos sectores de la sociedad y también esta mayor participación robustece nuestro compromiso con la democracia.

 

Tenemos mucho en adelante para poder avanzar en muchos proyectos de interés mutuo: ámbitos sociales, culturales, educacionales, científicos y tecnológicos, pero tenemos espacio para avanzar mucho más y también yo quisiera, junto a la puesta en marcha del Acuerdo de Asociación Estratégica destacar, señor Presidente, el notable incremento de nuestro intercambio comercial.

 

El año mismo del 90, cuando reanudamos nuestras relaciones diplomáticas, dicho intercambio era de 158 millones de dólares y de esta fecha hasta el año  2006 el crecimiento de intercambio comercial superó el mil 940 por ciento, alcanzando los tres mil 237 millones de dólares, sin embargo, podemos mucho más.

 

Como podemos apreciar, México y Chile tenemos ante nosotros la posibilidad de seguir enriqueciendo y profundizado nuestras relaciones en todos los ámbitos, podemos consolidarnos como socios estratégicos que se proyectan juntos hacia nuestras regiones y junto con  América Latina hacia el Asia-Pacífico, Europa y el mundo, porque tenemos, además, una visión compartida sobre los desafíos y las tareas que enfrentamos.

 

Por eso es perfectamente posible imaginar nuestro futuro como dos socios si caminan juntos lo social, lo político con lo económico.

 

Confío, señor Presidente, que nuestra instancia y los acuerdos que alcancemos sean fructíferos y podamos dotar a nuestros pueblos de reales y mayores oportunidades de progreso para que impere la paz, la justicia y el respeto por los derechos de todos.

 

Agradezco nuevamente sus palabras tan elogiosas y la hospitalidad mexicana que nos compromete. Muchas gracias a las mexicanas y mexicanos, muchas gracias México.

Que viva México, que viva Chile.

 

Última modificación:
Martes, 20 de Marzo de 2007 a las 09:53 por Monserrat Barrera Tapia.


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