Inicio | Sala de Prensa del Gobierno Federal | El Presidente Calderón en la Inauguración de la Exposición América Migración
Monterrey, Nuevo León.

Muy buenos días, amigas y amigos.
Señor Embajador Miguel Insulza, Secretario General de la Organización de Estados Americanos.
Señor arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, Director del Proyecto América Migración y miembro del Consejo Técnico de la Fundación Monterrey 2007.
Señor licenciado José Natividad González Parás, Gobernador del Estado de Nuevo León.
Señor Licenciado Alberto Madero, Presidente Municipal de esta ciudad.
Distinguidos miembros del presídium, señoras y señores:
Es un honor para mí inaugurar a nombre de los mexicanos y en compañía del Secretario de la Organización de los Estados Americanos, el Embajador José Miguel Insulza, y de un mexicano universal, como lo es el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, esta magna exposición dedicada a la migración en nuestro continente.
Saludo con afecto a la gente de Nuevo León, a la gente de diversos estados de la República Mexicana que hoy están con nosotros, y a quienes nos visitan de otras naciones.
Saludo, además, especialmente a las mexicanas y a los mexicanos que han migrado aquí, a esta próspera ciudad.
Bienvenidos todos a México, a Monterrey; bienvenidos a esta Nación orgullosamente pluriétnica y multicultural.
Alfonso Reyes, ese gran regiomontano que tanto promovió la cultura iberoamericana, señaló que las civilizaciones no viven y mueren en aislamiento, sino que pasean por la tierra, pasean por la tierra buscando el lugar más propicio y se van enriqueciendo y transformando al paso con los nuevos alimentos que absorben a lo largo del tiempo.
Carlos Fuentes, por su parte, ha insistido una y otra vez en el enriquecimiento mutuo que deriva del encuentro entre culturas diferentes.
Es claro que no hay cultura que sobreviva en el aislamiento y mucho menos en la incomunicación.
Esta exposición, América Migración, que hoy presentamos en el marco del Fórum Universal de las Culturas, es un testimonio del diálogo fecundo entre las civilizaciones que han poblado el continente desde épocas remotas hasta nuestros días.
Se dice que el americano vino de Asia, se dice que los aztecas vinieron de Aztlán, el hecho es que migrar ha sido nuestro pasado, es nuestro presente y probablemente sea nuestro futuro, como lo prueba esta muestra, los seres humanos migramos, la naturaleza migra, la cultura migra, la alegría migra.

En esta transición permanente los pueblos americanos hemos construido lazos indestructibles de amistad y de hermandad.
Expreso mi más sincero reconocimiento a los museógrafos, curadores, arquitectos e investigadores que han hecho posible este gran recuento de migración.
Felicito a los museos y a los coleccionistas de América que han permitido reunir en un mismo espacio 890 piezas representativas de nuestro glorioso pasado.
Agradezco en especial la iniciativa y la visión del arquitecto don Pedro Ramírez Vázquez, director de esta magna exposición, una de las mayores glorias de la arquitectura nacional y mundial y ahora para felicidad de todos nosotros, también museógrafo.
Agradezco a don Roberto González Barrera y a todos los que hicieron posible que esta exposición tuviera lugar.
En las 11 salas de la exhibición, los visitantes podrán admirar vestigios de antiguas civilizaciones que aún deslumbran con su sabiduría y esplendor.
También hallarán obras surgidas del encuentro de diversas culturas que son, por su calidad y originalidad, expresiones del arte universal.
Yo invito a los niños, a los jóvenes, a los adultos, no sólo de México, desde luego del mundo, a que visiten esta exposición. Estoy seguro de que esta experiencia nos convertirá en mejores mujeres y mejores hombres, en personas más humanas, más solidarias, más comprensivas de los demás, más tolerantes.
Al igual que todos los pueblos de América, las mexicanas y los mexicanos somos hijos de la migración, del contacto fructífero entre diferentes formas de pensar y ver el mundo, somos herederos de la cultura europea y de las civilizaciones que florecieron en la época precolombina.
A lo largo de los siglos, nuestra Nación se ha enriquecido con las aportaciones de muchos inmigrantes que por diversas razones han hecho de esta tierra su Patria y la de sus hijos.
México no se entendería sin la contribución de todos ellos.
Al abrirles los brazos, al adoptarlos como hermanos, los mexicanos hemos ganado tanto o más que ellos, hemos ganado no sólo en ideas y en nuevas fuerzas para desarrollarnos, sino además en humanismo, comprensión y tolerancia.
Por eso nuestro país defiende los derechos y la dignidad de quienes migran, la necesidad no sólo de que se les respete, sino que además se les proteja.
Nos interesa que la migración sea vista desde una perspectiva integral, desde una dimensión económica, política, social y cultural, y nos interesa reconocer lo mucho, mucho que aún nos falta por hacer, por respetar y proteger a quienes migran por hambre a nuestro querido país.

México es una Nación de origen, tránsito y destino de migrantes, por eso nuestra vocación debe estar ahí. Nosotros estamos, por supuesto, trabajando para crear las condiciones que permitan a cada mexicana, y a cada mexicano encontrar aquí en su tierra y no más allá de la frontera, las oportunidades de empleo digno y bien remunerado que merecen.
Que permita sumar su esfuerzo y su talento a la transformación del país.
La migración debe ser una elección y no la única opción, como lo es hasta ahora para millones de familias mexicanas.
No obstante los rezagos que enfrentamos son enormes, año con año la migración aún divide a miles de familias y comunidades mexicanas, la migración se lleva, además, a lo mejor de nuestra gente, a las mexicanas y a los mexicanos más trabajadores, a los más audaces, a los más jóvenes, a los más fuertes y ahora a los más preparados.
Por eso para mi Gobierno, México no termina en la frontera, donde quiera que haya un mexicano ahí está la patria, por ello estamos actuando con firmeza y determinación para defender los derechos y promover los intereses de nuestros connacionales en el exterior.
La migración, especialmente ahora, es un fenómeno natural, social y económicamente inevitable, yo diría que, incluso económicamente conveniente; no hay dos economías vecinas en el mundo que sean tan claramente complementarias como la americana y la mexicana.
La economía americana es intensiva en capital, la nuestra es intensiva en mano de obra, en los próximos seis años se jubilarán en Estados Unidos 70 millones de personas en México no sólo en los próximos seis años, sino hasta el año 2030 la población económicamente activa, que por cierto ronda esa cifra será mayor a la población dependiente del país, incluyendo niños y adultos mayores.
Trabajo y capital son inevitable y recíprocamente indispensables, lo decía yo, y decía yo en mi recorrido por el país que son como el zapato izquierdo y el zapato derecho de una economía.
Esto qué quiere decir, quiere decir que para que México pueda crecer de manera sostenida necesita toda la inversión que sea posible, que pueda emplear a su gente y a la vez también significa que Estados Unidos necesita la mano de obra mexicana, fuerte, capaz, para poder alcanzar la prosperidad nuevamente que está buscando.
Los muros, las razias contra los nuestros, atentan, sí, contra nosotros, pero también atentan contra la prosperidad de la región de Norteamérica, como conjunto, que pierde aceleradamente competitividad frente Asia y frente a Europa.
La nuestra es gente que sólo busca un mejor porvenir para su familia y lo busca, precisamente, aportando su fuerza de trabajo a la prosperidad de una economía que no es la de su tierra, pero que paradójicamente alguna vez lo fue.
Por eso seguimos creyendo que el Estado mexicano, la sociedad mexicana deben apoyar de manera categórica e indubitable la defensa de los derechos de los migrantes.
Somos partidarios de una migración legal, segura, ordenada y, sobre todo, respetuosa de la dignidad humana.
Hemos luchado y seguiremos luchando sin descanso para hacer valer los derechos, todos los derechos de los compatriotas que han emigrado para que se reconozca su valiosa aportación al desarrollo y engrandecimiento de las sociedades en las que viven y trabajan.
Creo firmemente que la respuesta ante la migración no puede ser levantar muros o cerrar fronteras al paso de las personas, sino generar oportunidades en sus lugares de origen, oportunidades de trabajo.
Porque para evitar la amarga separación de familias y comunidades que viven en amplias regiones de nuestro México, producto de la migración, pueden ayudar más 10 kilómetros de carretera en las zonas más pobres de México: en Michoacán, en Zacatecas o en Oaxaca, o en Guatemala o en Honduras, que 100 kilómetros de muro en cualquier punto de la frontera de Texas o de Arizona.
La experiencia ha mostrado que migración y desarrollo van de la mano.
Propios estudios del Gobierno americano muestran la enorme aportación en términos de crecimiento y competitividad de los trabajadores migrantes de nuestro país.
Es momento de revalorar los grandes aportes de la migración al avance de la civilización, es hora de poner este tema como un asunto prioritario de la agenda global.
Señoras y señores:
La historia de la migración, al final de cuentas, es la historia de la humanidad también, es la historia de África, de Asia, de Europa y, desde luego, de América.
Hoy puedo afirmar que los habitantes de nuestro continente sentimos un profundo orgullo de las múltiples influencias que nos han forjado.
Esta exposición subraya los vínculos económicos, sociales y culturales que unen a los pueblos americanos, es una reafirmación de los valores que nos identifican, de nuestros lazos fraternales y de la confianza común en un futuro compartido de prosperidad y de justicia.
La exposición América Migración no es solamente una mirada de orgullo hacia el pasado, sino también una mirada de esperanza al porvenir.
De la mano de la cultura es mucho lo que podemos contribuir a la amistad y al entendimiento recíproco, los intercambios productivos y a una cooperación cada vez más provechosa.

Con la certeza de que este evento contribuirá a fortalecer un diálogo atento, incluyente y universal entre todos los países, me es muy grato hoy, 21 de septiembre de 2007, declarar formalmente inaugurada la Exposición América Migración, siendo las 11 horas con 30 minutos del día 21 de septiembre del año 2007, en el marco del Fórum Universal de las Culturas Monterrey 2007.
Muchas gracias, felicidades.
Última modificación:
Miércoles, 26 de Septiembre de 2007 a las 21:12 por Octavio Islas Acosta.