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Palabras de Su Majestad la Reina Margrethe II de Dinamarca, durante la Cena que ofreció en su honor el Presidente Calderón
Lunes, 18 de Febrero de 2008 | Discurso

Ciudad de México, Castillo de Chapultepec.

 

 

(INTERPRETACIÓN DE CORTESÍA)

 

Señor Presidente.

Señora Margarita Zavala:

El Príncipe Consorte y yo hemos esperado con ansia esta Visita de Estado a México, dos veces planeada y dos veces pospuesta. Pero cuando el año pasado, en su visita a Dinamarca, usted, señor Presidente, renovó la invitación para una Visita de Estado, estuvimos encantados de aceptar.

La recepción de la cual hemos sido objeto nos ha conmovido e impresionado mucho, sobre todo porque ambos hemos visitado su país en distintas ocasiones, y ambos atesoramos recuerdos de México y de su impresionante y colorida cultura, tanto pasada como presente.

Las relaciones entre México y Dinamarca se remontan a antes del periodo postcolonial mexicano, cuando el fraile franciscano, Hermano Jacobo, o Fray Jacobo Daciano, como se le conoce, llegó a la Nueva España en el año 1542. Él era el hijo menor del Rey Hans de Dinamarca, uno de mis antepasados lejanos, y había entrado al servicio de Carlos V de España. Él vino en calidad de misionero, con la intención de salvar las almas de los pueblos indígenas, y pasó el resto de su larga vida aquí en México, muriendo a la edad de 85 años.

El bienestar del pueblo purépecha del Estado de Michoacán fue su principal preocupación, región en la cual siguen en pie la iglesia y la escuela que éste construyó en Tarécuato, y donde aún hasta hoy se honra su nombre.

Fray Jacobo fue un gran hombre, que defendió la igualdad de derechos de los pueblos indígenas de México contra la persecución e intentos de los gobernantes españoles coloniales para clasificarlos formalmente como seres humanos inferiores.

Otro danés cuya vida se vio involucrada con los pueblos mexicanos fue Franz Bloom, quien dejó Dinamarca en 1919.

Durante un viaje en las selvas del sur de México, se topó con las magníficas ruinas de las ciudades principales de los mayas, y desarrolló una profunda fascinación por éstas. Bloom se convirtió en uno de los principales investigadores de la gran civilización maya, y dedicó el resto de su vida a ayudar y proteger, especialmente, a los pueblos indígenas de la Selva Lacandona.

Bloom estableció Na Bolóm en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, un centro de investigación dedicado a la cultura maya, y un hogar lejos de casa para los más aislados descendientes de los mayas, quienes buscaron refugio y apoyo.

Na Bolóm florece hoy en día, y se le reconoce internacionalmente como museo e instituto de investigación; el Príncipe Consorte y yo esperamos con ansia visitar el sitio de actividades de Fray Jacobo y Na Bolóm, hogar de Franz Bloom, durante los siguientes días, y reunirnos con personas de estos estados.

Señor Presidente:

Es verdad que en muchos aspectos México y Dinamarca son países muy diferentes; diferentes en tamaño geográfico, clima, tamaño de población, etcétera, pero sí compartimos muchos valores en común: nuestras creencias con respecto a la libertad, democracia y los derechos humanos, permitiendo a la gente seguir sus aspiraciones con libertad.

Ambos concordamos en la importancia de una sociedad abierta, una economía fuerte y la necesidad de asegurar una cohesión social.

Y ambos necesitamos adaptarnos para estar preparados ante la globalización; hemos evitado las sociedades fragmentadas donde grandes grupos de personas son excluidos.

Debemos invertir en la gente y permitirles mejorar sus habilidades, para que puedan tomar ventaja de las oportunidades que presenta la globalización.

Noto con alegría que compartimos muchos de los mismos valores en nuestro enfoque con respecto a los retos globales que enfrenta el mundo hoy en día.

Tanto México como Dinamarca favorecen un enfoque multilateral ante conflictos internacionales y, por lo tanto, apoyamos el papel e importancia de la Organización de las Naciones Unidas, así como los principios incluidos en su Charter.

Sin embargo, la colaboración en foros internacionales nunca podrá reemplazar al mantenimiento y promoción de las relaciones bilaterales, de las cuales la presente Visita de Estado es un excelente ejemplo, que de seguro servirá para fortalecer las ya excelentes relaciones entre nuestros países y pueblos.

Señor Presidente:

Durante los últimos años, el comercio e inversiones entre Dinamarca  y México se han incrementado sustancialmente, especialmente debido al Tratado de Libre Comercio entre México y la Unión Europea.

Actualmente, más de 30 empresas danesas invierten en México, y el Ministro Danés de Asuntos Económicos y de Negocios, el señor Bendt Bendtsen, así como una delegación de importantes empresarios daneses, nos acompañan al Príncipe Consorte y a mí en esta Visita de Estado, con la finalidad de establecer nuevas relaciones con empresas mexicanas.

Estoy convencida de que el desarrollo aumentado del comercio e inversiones será de gran valor para ambos países.

Dinamarca y México también comparten una preocupación común por el cambio climático. Dinamarca espera cooperar conjuntamente con México, con la finalidad de lograr un acuerdo global e incluyente en la Cumbre del Clima de Copenhague en el 2009.

Existen grandes expectativas con respecto al resultado de la Cumbre de Clima, y se requiere de colaboración internacional si es que hemos de cumplir con dichas expectativas.

Como miembro líder del Grupo G77, México jugará un importante papel a este respecto. Es importante para todas las naciones proteger el medio ambiente, y todos los recursos naturales, así como mantener la riqueza y diversidad de su naturaleza y su cultura.

Señor Presidente:

México tiene mucho que ofrecer a sus visitantes; su historia, tanto la antigua como la moderna, sus espléndidos y variados paisajes, y la riqueza de su cultura.

El Príncipe Consorte y yo hemos sido suficientemente afortunados, aunque en ocasiones separadas, de experimentar su bello país.

Particularmente recuerdo los vivos colores: rojos y rosas llameantes, morado y azul vibrantes encendidos por las arenas quemadas y rocas de las montañas, o los verdes profundos de la selva.

No es de extrañarse que México haya sido cuna de grandes artistas, pintores y escritores, cuyos trabajos revelan la pasión y drama de la vida mexicana, o que artistas de otros países, Dinamarca entre ellos, hayan encontrado una fresca inspiración en todo lo que México puede ofrecer.

En el campo de la cultura, existen ya lazos fuertes entre México y Dinamarca. Estoy convencida que la presente Visita de Estado traerá como resultado relaciones aún más estrechas entre artistas, diseñadores e instituciones culturales de nuestros países.

El Príncipe Consorte y yo esperamos con ansia presentar al público mexicano tan sólo una pequeña parte de lo que Dinamarca puede ofrecer.

Señor Presidente.

Señora Margarita Zavala:

El Príncipe Consorte se une a mí al alzar mi copa en un brindis por un brillante futuro para las relaciones bilaterales entre México y Dinamarca, por el bienestar y buena salud del Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, y de la señora Margarita Zavala, y por la felicidad y prosperidad de México y todo el pueblo mexicano.

 

Última modificación:
Lunes, 18 de Febrero de 2008 a las 22:23 por Octavio Islas Acosta.


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