Inicio | Sala de Prensa del Gobierno Federal | El Presidente Calderón en la Conmemoración del Día Internacional de la Mujer
Municipio de Emiliano Zapata, Morelos.

Gracias amigas, gracias amigos.
Muy estimado doctor Marco Antonio Adame Castillo, Gobernador del Estado de Morelos. Señora, un gusto.
Doctor José Luis Soberanes Fernández, Presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, muchísimas gracias por estar aquí.
Diputada Martha Patricia Franco Gutiérrez, Presidenta del Congreso del Estado de Morelos.
Magistrado, bravo para la Presidenta del Congreso también.
Magistrado Ricardo Rosas Pérez, Presidente del Tribunal Superior de Justicia del Estado.
Contador público José Fernando Aguilar Palma, Presidente Municipal de Emiliano Zapata.
Estimadas Mayela, Margarita, un gusto, felicidades por su día.
Estimados integrantes del presídium.
Queridas mujeres que nos acompañan del Estado de Morelos y de varias partes del país.
Amigas y amigos todos:
Me da mucho gusto estar aquí con ustedes el día de hoy en este municipio, además, Emiliano Zapata, tan querido y tan significativo para mí, y celebrar el Día Internacional de la Mujer, que cada 8 de marzo se celebra en todo el mundo.
Y qué bueno que sea aquí, además, en el entorno de un proyecto encabezado por mujeres.
Quiero aprovechar la oportunidad para reconocer una vez más el esfuerzo, la dedicación que muestran las mujeres mexicanas todos los días en todo lo que hacen: en el trabajo, en la casa, en la comunidad, como maestras, como empresarias, como trabajadoras, como madres de familia, desde luego.
Les agradezco y admiro por todo lo que hacen por sus familias y por México.
Quiero saludar muy especialmente, bueno, a todas ustedes, a quienes pertenecen al Consejo del Instituto, a los Consejos del Instituto Nacional de las Mujeres, que saludo con afecto y con respeto.
A las mujeres que vienen representando a diversas comunidades indígenas, particularmente de la comunidad mazahua, a quien también tengo muy presente siempre.
Y a una mujer a quien admiro por su tenacidad, por su valor, por su coraje, por su gallardía, por enfrentarse a un mundo y a un entorno y a un contexto terriblemente machista, injusto, misógino, como es Eufrosina Cruz Mendoza, quien fue candidata a Presidente Municipal de Santa María Quiegolani, y a quien le voy a pedir que venga a darnos un saludo. Por favor, Eufrosina.
Bienvenida.
-SRA. EUFROSINA CRUZ MENDOZA: Buenas tardes a todos.
Mi nombre es Eufrosina Cruz Mendoza. Soy una mujer indígena nacida en el pequeño municipio de Santa María Quiegolani. Muy poca gente, si acaso sólo quienes nacimos ahí, conocemos que existe ese pueblo y cómo se llega a este hermoso faro enclavado en el corazón de la Sierra Sur de Oaxaca.
Mi lengua materna es el zapoteco y aprendí el español después de cumplir 12 años. Mi piel es del color de la tierra, que desde tiempo inmemorial fue sembrada por mis ancestros.
Ahí, en la cumbre del cerro de Quiegolani, se tejen leyendas prehispánicas. En Quiegolani la gente me llama La China, o la contadora, porque esa es mi profesión; y muy pocas mujeres, casi ninguna, ha podido estudiar una licenciatura o una carrera técnica.
Yo los llamo mis hermanitos, mis mujeres, mis jóvenes, mis niños, mis abuelitos. Para muchos de ellos soy la hija, la madre o la hermana. Para mí misma apenas soy un alma pequeña que sonríe con el amanecer.
Hoy ese sueño se ha convertido en una lucha que me ha causado tantas heridas, que ya no quiero ni alcanzo a contarlas, mi piel está marcada por el sol, mientras que mi alma supura dolor y penas causadas por los caciques, que siguen aferrados al poder municipal.
Quizá usted, señor Presidente, supo del caso del 4 de noviembre, competí para ser presidenta municipal de Quiegolani bajo el régimen de usos y costumbres, pero el poder, la violencia, la intimidación y la intolerancia de los hombres del poder me arrebataron el triunfo que mis paisanos me habían concedido la razón.
Soy mujer y profesionista, y en Quiegolani más que privilegio, es delito y es casi un pecado. Hace poco, cuando expuse mi caso ante las autoridades electorales y ante el Congreso del Estado de Oaxaca, nadie creyó en mi historia ni los hombres ni las mujeres que ahí se ostentan como autoridad.
Por eso, señor Presidente, inicié una lucha para denunciar este caso ante los medios de comunicación y ante otras autoridades como la Comisión Nacional de Derechos Humanos, que han acogido con auténtico sentido de respeto mi reclamo. No pido para mí, de hecho, ya no se puede reparar el daño porque las autoridades tomaron posesión el 1 de enero.
Hoy mi causa es diferente, pido el derecho de las mujeres indígenas a ejercer el voto activo y pasivo en todas las comunidades de México. Ese es mi sueño, que nadie nos robe el derecho a progresar y a participar en el desarrollo de nuestros pueblos y comunidades.
Como pueden notarlo, mi causa es sencilla y no pretende formar legiones de simpatizantes ni creyentes, porque no es una causa de partidos, de hecho, siento un profundo temor cuando escucho a las legisladoras y legisladores, a los líderes de partidos políticos cuando afirman: hay que hacer algo para que esta pobre mujer, para que se calle la boca.
Mi causa es la causa de los que tienen y muy poco exigen.
Mi causa es sólo una voz que grita en el páramo desolado.
Mi causa es la causa de cientos de pueblos indígenas, en Oaxaca y en México, y de millones de mujeres de las distintas etnias.
Pero también sueño que un día llegue el bienestar a mi pueblo, que los niños y las mujeres no tengan que caminar descalzos entre las piedras y los campos lodosos.
Mis sueños son muchos, pero la realidad es dura. No obstante mi causa vive cada día que un hombre o una mujer escucha y me dan aliento, nace de nuevo una autoridad, me brinda un apoyo para llevar una beca o un servicio médico a mi pueblo.
Florecen mis alcatraces y estalla de felicidad, como el día 5 de marzo que el Presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos reconoció el derecho de las mujeres indígenas de Oaxaca y de México a votar y ser votadas, sin restricciones ni excepciones, ese día fue de los más felices de mi vida.
Tardé en comprenderlo, pero finalmente me di cuenta que mi causa, que mis heridas y mis derrotas han sido provechosas para las mujeres que vienen detrás de mí.
Como se ha dado cuenta, señor Presidente, soy simplemente una mujer que sueña y por ello me gustaría que usted, ya las recibió, ya está soñando igual que yo y que las mujeres de mi pueblo, de Oaxaca y de México.
Estas flores me han acompañado desde el día que salí de mi pueblo, hace 17 años, para escapar a un destino que yo no había elegido.
Hoy nuevamente las he adoptado como símbolo de mi causa y por eso nunca las he abandonado, porque ellas no me han abandonado a mí.
Hoy la dignidad de la mujer y la equidad de género en las comunidades indígenas, duermen como un niño en el rebozo de su madre.
Por favor, señor Presidente, ayúdenos a que ese niño despierte y viva en un mundo mejor, diferente al mío; que no vivan la pesadilla que nuestras abuelitas de Quiegolani han vivido.
Hoy, públicamente lo invito a mi pueblo para que conozca, y a todos ustedes.
Hoy le pido que no permita que discriminen a ninguna mujer por el simple hecho de ser mujer, nada más.

-PRESIDENTE FELIPE CALDERÓN HINOJOSA: Gracias, Eufrosina, por tu testimonio; gracias también por los alcatraces y con mucho gusto hacemos causa con la tuya.
Hace un momento, al firmar el reglamento, hice una corrección sobre el texto que ya estaba muy revisado, muy verificado por varias dependencias.
Hay una parte que habla de los modelos, y dice que los modelos tienen que considerar varias cosas: la realidad en que se vive, las metas de mediano y largo plazo, etcétera, etcétera.
También dice otro punto que tiene que considerar los usos y costumbres, pero yo creo que hay que considerarlos no nada más para hacerlos valer así nada más, sino yo le agregué ahí en el reglamento, que tienen que considerar los usos y costumbres y su concordancia con el respeto a los derechos humanos, porque creo que así tiene que ser.
Sé que no es fácil vivir dentro de una cultura que se aferra a valores, a costumbres, a prácticas machistas. Y no ha sido un problema sólo de Santa María Quiegolani, que, efectivamente, llegó a un extremo absurdo, sino que es una realidad que en mayor o menor medida se vive en todo el país.
A las mujeres se les paga menos por hacer el mismo trabajo, las niñas dejan la escuela porque se piensa que no vale la pena gastar en su educación. Es una cultura permisiva, una cultura que permite la violencia hacia las mujeres. Y aún con todo eso en contra, amigas, ustedes salen adelante, no sólo ven por sus familias sino que contribuyen al progreso de México.
Yo por eso reconozco en ustedes una fuerza transformadora que no se rinde ante nada, que no se doblega ante ningún obstáculo.
Como lo he sostenido, desde mi Gobierno no queremos un país donde las mujeres caminen atrás o estén atrás de los hombres ni grandes ni pequeños, sino un México donde las mujeres caminen al lado de los hombres en igualdad de circunstancias y de oportunidades.
Las prácticas de discriminación y de violencia no tienen cabida en el México moderno que queremos construir. Lo que tenemos que cambiar son mentalidades, prácticas, normas muy arraigadas en nuestra cultura, y quiero que sepan amigas, quiero que sepas Eufrosina que, como se dijo aquí, no estás sola y estamos contigo.
El Gobierno Federal, amigas, ha puesto en marcha políticas públicas para eliminar los obstáculos con los que se enfrentan mujeres, de abrir puertas para un futuro mejor.
Por ejemplo, primero, el año pasado empezamos en el mes de marzo exactamente, con la primera Estancia Infantil, y hoy tenemos ya cinco mil 500 Estancias Infantiles donde se atiende a más de 115 mil niños, en beneficio de 105 mil mamás trabajadoras, especialmente madres solteras.
Este año vamos por más y vamos a abrir, por lo menos, dos mil 500 Estancias Infantiles adicionales.
Segundo. A través del Programa Oportunidades estamos apoyando económicamente a más de cinco millones de familias de escasos recursos y estamos entregando los apoyos a través de las madres de familia.
También estamos apoyando a las mujeres del campo con casi mil millones de pesos para cinco mil proyectos productivos, como el de la Grana Cochinilla, muchos proyectos donde las mujeres los encabezan, y vamos a canalizar 250 millones de pesos en programas de salud, educación, empleo para mujeres indígenas, las mujeres que más lo necesitan deben recibir los apoyos.
Ya lo mencionaba aquí Rocío García Gaytán, el Programa de Género del Presupuesto de Egresos de la Federación, el presupuesto con orientación de género en favor de las mujeres, para decirlo con mayor claridad, es el más alto, no sólo es el más alto que se haya tenido en México, sino que es la primera vez que se estructura de manera orgánica y se tiene una estructura así.
Déjenme decirles que el Programa de Género, del presupuesto, ya ha sido reconocido por la Organización de las Naciones Unidas y no sólo eso, sino que se está poniendo como modelo que deben de seguir y van a seguir otros países.
Tercero. Estamos trabajando fuertemente con la salud. La clave para México es cumplir una de las metas más valiosas del Milenio, que es el de reducir la mortalidad materno infantil; por eso el Programa de Seguro Médico para una Nueva Generación, que se aplica para los niños, todas las niñas y todos los niños que nacen en México desde el 1 de diciembre de 2006, y que ya tiene más de 800 mil niños nacidos asegurados, se aplica también a las mamás de esos niños para darles un tratamiento antes, durante y después del parto, que les permita, precisamente, mejorar sus condiciones de salud.
Y por otra parte, las Caravanas de la Salud, que ustedes ven algunas aquí, están operando con servicios especializados para las mujeres en todo el país.
Cuarto. Estamos otorgando más de dos millones 700 mil becas a niñas y a mujeres jóvenes, a través del Programa Oportunidades, y cabe destacar que las becas para las niñas en el Programa Oportunidades son más altas que las becas para los varones.
También apoyamos a 62 mil mujeres que estudian bachillerato y a casi 100 mil mujeres que estudian una carrera universitaria, para que no la abandonen por falta de recursos.
Como ya decía, quinto, la Secretaría de Salud opera 207 Centros de Servicio Especializado de Atención a la Violencia Familiar y de Género en toda la República.
Este año tenemos planteado abrir 70 más, y estamos decididos a combatir y a erradicar la violencia contra las mujeres.
Me llena de satisfacción, además, que hoy hayamos firmado el Reglamento de la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, el cual complementa el marco jurídico de mi Administración para impulsar y defender, con todo el peso de la ley, los derechos de las mujeres.
También hoy, nos estamos asegurando de que todos y cada uno de los programas de la Administración implementen una perspectiva de género.
Y en este acto conmemorativo del Día de la Mujer, también me da mucho gusto anunciar, como ya lo anticipaba Rocío García, el inicio del Programa Nacional por la Igualdad entre Mujeres y Hombres, PROIGUALDAD, que tiene como propósito que todos los servicios y todos los apoyos del Gobierno Federal, beneficien a mujeres y a hombres por igual.
El programa contiene acciones para avanzar en materia de igualdad jurídica, de derechos humanos, de no discriminación.
Contempla medidas para ampliar las oportunidades laborales y económicas de las mujeres y reducir la desigualdad de género. Traza una ruta hacia un México más equitativo.
Entre las metas del Programa destaca que, para el 2012, la legislación de todos los estados se actualice y recojan los mandatos de la Ley General para la Igualdad entre Hombres y Mujeres, así como de las convenciones internacionales suscritas en la materia por nuestro país.
Que se reduzca, por lo menos en un 50 por ciento, la enorme discriminación de ingresos derivada del género, que se reduzca en 30 por ciento el número de hogares encabezados por mujeres que se encuentran en extrema pobreza y que se disminuya totalmente, pero cuando menos en un 70 por ciento, el hostigamiento sexual en sus lugares de trabajo.
El logro de estos objetivos no puede ser responsabilidad exclusiva del Gobierno Federal. Todos: los tres órdenes de Gobierno, la sociedad civil, las familias, los medios de comunicación, todos tenemos algo que aportar para cerrar la brecha que separa injustamente a las mujeres de los hombres.
Amigas y amigos:
México no podrá avanzar hacia el desarrollo si deja rezagada a la mitad de su gente, si desperdicia a la mitad de su potencial, si no usa la mitad de su energía.
Por eso, tenemos que integrar plenamente a nuestras mujeres a la vida laboral, a las oportunidades de educación, a los servicios de salud, a los proyectos productivos, a las tareas de responsabilidad con el medio ambiente.
Por cierto, al finalizar, para quien quiera responsabilizarse de cuidar un árbol, de plantarlo, de regarlo, de verlo crecer, vamos a regalar dos mil arbolitos y un árbol, por cierto muy peculiar de Morelos, que es el Tabachín, para que los cuiden y los hagan crecer.
Amigas y amigos, especialmente amigas:
En mi Gobierno estamos comprometidos a construir los puentes que permitan a las mujeres mexicanas transitar hacia un futuro distinto y mejor.
Yo estoy seguro de que trabajando juntos, mujeres y hombres, en una misma causa, podremos construir este México ganador, justo, equitativo, seguro y ordenado que anhelamos para todas las mexicanas y para todos los mexicanos.
Un México que sólo con la igualdad de mujeres y hombres podrá ser un país verdaderamente humano, como lo queremos.
Muchísimas gracias y muchísimas felicidades a todas ustedes.
Última modificación:
Martes, 11 de Marzo de 2008 a las 16:21 por José Antonio Monterrosas Figueiras.