Inicio | Sala de Prensa del Gobierno Federal | El Presidente Calderón en la reunión que sostuvo con Representantes del Consejo Superior de Cámaras de Comercio, Industria y Navegación de España
Madrid, España
Qué tal, muy buenos días.
Señor don Miguel Sebastián, Ministro de Industria, Turismo y Comercio de España.
Doña Trinidad Jiménez, Secretaria de Estado para Iberoamérica.
Señor don Javier Gómez Navarro, Presidente del Consejo Superior de Cámaras de Comercio, Industria y Navegación de España.
Señor don Valentín Díez Morodo, Presidente del Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior.
Señoras y señores:
México y España son naciones ligadas por muchas razones: por la historia, por la cultura, por el idioma, por los valores, por la amistad; compartimos pasado, compartimos presente, pero lo más importante es que nosotros queremos compartir el futuro y un futuro de prosperidad para ambas naciones.
España ha sido y es un socio estratégico fundamental para México, y sus empresarios son claves para la construcción de un país moderno, fuerte, competitivo, un México ganador, como lo hemos impulsado entre los mexicanos.
Esta estrecha relación entre nuestras naciones se refleja en la evolución notable que ha tenido el intercambio comercial bilateral. Por ejemplo, el comercio está cerca de los cinco mil millones de euros al año, lo cual representa una tasa media anual de crecimiento de más del 15 por ciento.
Como ya se dijo aquí, por el señor Ministro, España es el segundo socio comercial de México entre las naciones de la Unión Europea. Las exportaciones mexicanas a España aumentaron en 145 por ciento en los últimos siete años y la inversión de las empresas mexicanas en España, tan sólo entre 2002 y 2006 ascendió alrededor de mil 200 millones de euros.
A su vez, España es el primer inversionista de la Unión Europea en México, con un capital acumulado de más de 18 mil 500 millones de euros y el número de empresas españolas en México, como ya se dijo aquí, es de más de dos mil 600.
En general, son cifras muy positivas, muy alentadoras, descriptivas del enorme potencial de negocio, inversión y, en consecuencia, del beneficio recíproco en términos de empleo, transferencia de tecnología y posibilidades de desarrollo; pero también estoy convencido de que podemos y debemos ir mucho más allá.
México está preparado para recibir proyectos productivos de capital propio, nacional y capital global, y estamos decididos verdaderamente a transformar al país en una plataforma logística de inversión, comercio y desarrollo que aproveche al máximo las ventajas que tiene el país.
De hecho, esto ya está ocurriendo y se está viendo reflejado por las decisiones de inversión del mundo respecto de México. El año pasado, por ejemplo, recibimos la máxima cantidad de inversión extranjera directa: alrededor de 16 mil millones de euros, y México rebasó este año a varios países de Latinoamérica, incluyendo Chile, y ahora es el país latinoamericano con el menor riesgo-país en los mercados financieros internacionales.
Tan sólo en las últimas dos semanas, tres semanas ya, hemos realizado anuncios de inversión verdaderamente importantes. Me acompañan aquí tres gobernadores de tres entidades muy importantes del país: de Chiapas, del Estado de México, de Baja California.
Y, por ejemplo, en Baja California se inició esta misma semana una inversión de Q-Cells, por más de tres mil 500 millones de dólares para construir una de las plantas de construcción de celdas fotovoltaicas más importantes del mundo.
Y la Ford Motor Company anunció inversiones en Chihuahua, en el Estado de México, mismo, y en Sonora por otros tres mil millones de dólares.
Junto con la inversión de Bombardier, anunciada, estamos hablando de que en las últimas tres semanas en México se han comprometido inversiones directas en estas tres empresas de más de cuatro mil 300 millones de euros para ser desarrolladas a partir de este año.
Primeras razones por las cuales México tiene ventajas singulares respecto de otras economías en el mundo y que estamos decididos a aprovechar.
Uno. Es una posición geográfica estratégica. México es en un mundo global, un país que por un lado es la única economía emergente con tres mil kilómetros de frontera al mercado más grande del mundo, hoy por hoy, que es el mercado de los Estados Unidos, incluso, con estancamiento económico la capacidad de compra de este mercado significa un potencial enorme para México.
Como ya se advirtió, México además, gracias a la red de tratados comerciales que tenemos, no sólo con Norteamérica, sino también desde luego con la Unión Europea y 44 economías en el mundo, esto nos permite tener acceso a más de mil millones de consumidores en el planeta, prácticamente en la mayoría de los casos, con una existencia cero de aranceles, el mínimo de aranceles.
Esto implica, por ejemplo, que muchas inversiones europeas y españolas en México pueden aprovechar ventajas competitivas de nuestro país y tener acceso directo al mercado de los Estados Unidos.
Otro factor clave es que, geográficamente hablando, tenemos 11 mil kilómetros de litorales, tenemos una conexión marítima directa con las economías asiáticas, portentosas, hoy por hoy, y al propio tiempo tenemos conexión por el Atlántico con la propia Unión Europea.
Somos al mismo tiempo, y orgullosamente, latinoamericanos, pero también el único país latinoamericano geográficamente ubicado en Norteamérica.
Y algo fundamental: Somos un país joven, con una edad promedio, menor a los 30 años de edad, con un bono demográfico tal, que hasta la década de los 20, hacia el 2030, la población económicamente activa en México será mayor que toda la población dependiente; es decir, incluyendo menores y adultos mayores, lo cual nos da una ventaja significativa, insisto, que estamos decididos a aprovechar y lo estamos aprovechando, especializando nuestra capacidad productiva y de trabajo, capacitando a nuevas generaciones de jóvenes, de mexicanos, en mano de obra altamente especializada y capacitada, con voluntad, con talento para producir bienes, servicios, con mayores estándares de calidad.
Tenemos condiciones macroeconómicas muy estables que ya ha mencionado aquí el señor Díez Morodo. México registró por ejemplo, el año pasado, un año muy intenso en términos de incrementos de precios de diversos sectores, y productos, que aún se siguen viviendo, alimentos, energía y otros; pero aún así México registró en 2007 una inflación menor al cuatro por ciento, la inflación más baja de América Latina e incluso una inflación menor a la inflación de Estados Unidos, por primera vez en la historia.
Tenemos finanzas en equilibrio; es decir, un déficit cero, a pesar de que estamos haciendo incrementos recurrentes en el gasto público.
Y esto a qué se debe. Se debe a un proceso de reformas importantes que hemos puesto en práctica en el país.
Estas reformas forman parte de un proceso de transformación integral, estamos transformando la economía y la vida pública de México con objeto de construir un país en pleno desarrollo, con justicia, democracia y respeto al medio ambiente en el futuro.
Qué pasos estamos dando para esa transformación.
En primer lugar. Una lucha frontal por la seguridad pública, por el Estado de Derecho en México y en contra, desde luego, de la delincuencia organizada.
Y con este propósito, amigas y amigos, es que México sea claramente y a la vista del mundo y de los mexicanos, en primerísimo lugar, un país de leyes, un país de franca certidumbre jurídica, que posibilite, precisamente, construir sobre de esta certeza de derecho, el desarrollo.
En segundo lugar. Hemos iniciado un proceso de cambios estructurales que no había sido posible concretar en México durante más de una década.
Es decir, el año pasado se concretaron reformas, cada una por sí solas, con una enorme relevancia para la vida pública del país.
Por ejemplo, transformamos el régimen de las pensiones de los servidores públicos, más de dos millones de servidores públicos en México, que nos permite pasar del sistema tradicional de pensiones que ha emproblemado a muchas economías, no sólo economías en desarrollo, también a muchas economías europeas. Del sistema tradicional de pay as you go, a un sistema de cuentas individuales, con lo cual hemos resuelto, verdaderamente, el mayor desafío de las finanzas públicas en México en mediano plazo.
Al propio tiempo, hemos trabajado también en el corto plazo. Hemos impulsado y concretado con el Congreso una reforma tributaria que permite incrementar, en promedio, en dos por ciento por año la captación en términos de Producto Interno Bruto, con lo cual, sin incurrir en déficit publico, estamos aumentando por lo menos el uno por ciento del PIB el gasto público en infraestructura e incrementando a niveles sin precedentes el gasto social y en materia de turismo.
Eso nos permite una seria plataforma para impulsar, desde el Estado, el desarrollo equitativo y acelerado del país, pero al propio tiempo, nuestra decisión fundamental es no sólo ni principalmente promover el crecimiento económico a través del gasto público sino, y sobre todo, a través de la promoción de la inversión en el país.
Tenemos además una reforma concretada ya, y que publicaré la próxima semana, en materia de justicia penal. Una reforma fundamental que cambiará, estoy seguro, la administración y procuración de justicia en México.
Pasaremos de un sistema inquisitorial tradicional a un sistema de juicios orales, mucho más transparente, y mucho más equitativo, mucho más justo, con un desahogo adversarial pleno de probanzas y alegatos ante el juez, que modernizará a la justicia y, al propio tiempo, a la par de que garantizará más ampliamente los derechos de los ciudadanos y, en particular, de las víctimas, le da al Estado mayores instrumentos para combatir con mayor eficacia la criminalidad.
También se está en proceso de discusión en el Congreso de la Unión una reforma importante para fortalecer el sector energético mexicano, y permitir que Petróleos Mexicanos pueda incrementar su producción petrolera, su acumulación de reservas y también la producción de gasolinas y refinados en el país.
Han sido tales las restricciones a Petróleos Mexicanos, que en el pasado PEMEX ha tenido que recurrir, por ejemplo, a invertir, incluso, en España, en refinerías ante el impedimento de poderlo hacer en México con empresas especializadas.
Lo que tenemos que hacer es producir en México no sólo la gasolina y el diesel que consumimos los mexicanos, sino y, fundamentalmente, darle valor agregado a nuestra riqueza petrolera y poder no sólo eliminar ese déficit, sino incluso volver a que México sea un país exportador, no sólo de petróleo crudo, sino de refinados.
En fin, estamos tomando decisiones en el terreno económico para enfrentar y resolver de fondo nuestros problemas y acelerar el crecimiento.
Nos hemos propuesto alcanzar una tasa de inversión del 25 por ciento del PIB por año hacia el final de mi Gobierno y hemos alcanzado ya hacia finales del 2007 y principios del 2008 tasas cercanas al 23 por ciento, vamos en la ruta correcta y eso nos permitirá cumplir con la meta mínima que nos hemos impuesto de un crecimiento promedio del cinco por ciento anual para la economía mexicana hacia el final de mi Administración y si se concreta la reforma en materia energética podremos alcanzar tasas, incluso, superiores al seis por ciento.
En tercer lugar. Estamos apostando fuertemente al fortalecimiento de la calidad educativa lo cual nos va a ayudar, precisamente, a formar valor humano, para tener no sólo una fuerza laboral joven y talentosa, sino también mucho más calificada y una formación integral de las mexicanas y los mexicanos en términos de valores y de valores cívicos de valores humanos, pero también una juventud mucho mejor preparada para tener éxito en la economía global.
En cuarto lugar, y como ya se mencionó aquí, estamos impulsando una inversión histórica en infraestructura, no sólo es un aumento sin precedente o por lo menos sin precedentes cercanos en el gasto público, sino es también una política que ha abierto espacios a la inversión especializada nacional y global en materia de infraestructura.
Estamos pasando de una inversión promedio en infraestructura de más o menos el 2.5 por ciento en la década pasada o de 3.1 por ciento en la administración anterior, a una inversión de cinco por ciento promedio del PIB en infraestructura y si concretamos, insisto, la reforma en materia energética podremos llegar a tasas cercanas al seis por ciento de inversión.
Esto significa que México está pensando que en los próximos años podamos desarrollar con inversión pública y privada una mejor plataforma logística que haga de México el centro, el eslabón del comercio y la inversión global.
Para darles una idea, la inversión que se realiza hoy en el Canal de Panamá para modernizarlo, es una inversión a lo largo de varios años de cinco mil millones de dólares; de acuerdo con el Programa Nacional de Infraestructura, en México se invertirán 50 mil millones de dólares por año durante los próximos cinco años, es decir, una inversión superior a los 32 mil millones de euros por año en lo que resta de mi administración, esto incluye carreteras, puertos, aeropuertos, plantas generadoras de energía, obras hidráulicas, servicios públicos; en fin, una gran cantidad de proyectos.
No sólo es el gasto público, sino también nuevos esquemas adicionales de participación de la inversión; por ejemplo, el Fondo de Infraestructura que permite poder obtener recursos frescos para el desarrollo de nuevos proyectos en México públicos y privados a través de la colocación de activos con fuente de ingreso y pago propio a que están, hasta ahora, en fideicomisos públicos, como son carreteras que han sido fortalecidas, saneadas ya, y que son plenamente viables de los activos del país.
En fin, amigas y amigos, yo lo que quiero transmitirles es que México vive un momento de grandes transformaciones, nos hemos encaminado por la senda del crecimiento y el desarrollo con justicia y con equidad, y mi invitación es para que puedan ustedes sumarse a un proceso de transformación.
Estoy absolutamente convencido de que invertir en México es la mejor decisión de negocios y lo es por varias razones, porque nuestra economía se está transformando, porque no sólo es una economía con un enorme potencial en diversas áreas: el sector primario, en el sector industrial, en el sector de servicios y en el turismo, sino que también México se está convirtiendo a su vez en uno de los mercados potenciales más importantes del mundo y lo digo con toda sinceridad.
Es decir, no sólo es una economía en desarrollo creciente, con un ingreso per cápita ya superior a los seis mil euros; es decir, el mayor ingreso per cápita de América Latina, una economía que está ubicada en las posiciones 12 ó 13 según las referencias que se utilizan, en tamaño mundial.
Y de acuerdo con la prospectiva que hacen varias firmas especializadas del mundo, entre ellas Goldman Sachs, México será para el año 2050 la quinta economía más importante del mundo y la mayor economía de habla hispana del mundo.
México tiene, verdaderamente, un enorme potencial y mi Gobierno está plenamente consciente de que la tarea de esta Administración es transformar al país y convertirlo en lo que está llamado a ser, una nación próspera, con pleno desarrollo, con justicia, con libertad, con democracia y con respeto al medio ambiente.
Muchísimas gracias.
Última modificación:
Jueves, 12 de Junio de 2008 a las 15:29 por José Antonio Monterrosas Figueiras.