Heriberto Félix
11 ago 2011
Tener un hogar con piso de cemento en lugar de tierra hace una gran diferencia para la familia. Mejora el aspecto de la casa, facilita su limpieza, evita enfermedades, aleja animales nocivos como los roedores y, principalmente, genera un entorno positivo para los niños y niñas para crecer sanos y con mayores capacidades de aprendizaje. El Gobierno Federal, consciente de esto, ha implementado el Programa de Pisos Firmes, que a finales de 2011 logrará sustituir por fin todos los pisos de tierra del país por pisos de cemento.
Me gustaría compartir con ustedes algunos de los principales resultados de este programa:
Tener piso firme se refleja en la salud de toda la familia, sobre todo de los más pequeños, ya que las condiciones insalubres de los pisos de tierra ocasionan problemas de diarrea, desnutrición, anemia, parásitos, enfermedades en la piel y enfermedades respiratorias. En las casas en donde se ha implementado el programa de Pisos Firmes, se han reducido los parásitos en un 78 por ciento, la diarrea en un 49 por ciento y la anemia en un 81 por ciento. (Banco Mundial, 2007)(1)
Mejores condiciones en la casa y en la salud repercuten en el desempeño escolar, siendo que los niños, entre dos y cinco años, que habitan en viviendas con piso de concreto, presentan en promedio un mejor rendimiento en la escuela y su capacidad de aprendizaje es mayor, en comparación con los que habitan viviendas con piso de tierra.
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