José Ángel Córdova
09 ago 2011
Hoy más de 49 millones de mexicanos cuentan con Seguro Popular, lo que significa que las familias que antes no tenían acceso a servicios de salud por no ser derechohabientes de alguna institución de seguridad social, ahora tienen a su alcance médico, medicinas y tratamiento siempre que lo requieran, sin necesidad de enfrentar enormes gastos que muchas veces implicaban perder su patrimonio o empeñar sus pertenencias. Prácticamente todos los mexicanos pueden contar hoy con un seguro de salud que los protege y les permite recibir atención de calidad en clínicas y hospitales públicos. Se trata además de un seguro público que cubre 1,400 padecimientos, incluyendo enfermedades muy costosas en su tratamiento, como la leucemia, el cáncer de mama y el cáncer cérvico-uterino.
El Seguro Popular representa un apoyo fundamental al ingreso de las familias. Ahora la salud ya no es un lujo de quien puede pagarla, sino un derecho al alcance de cada mexicano, sin importar dónde vive, cuánto gana o si tiene o no un empleo formal. Se trata, sin duda, de un avance real y palpable en la calidad de vida de millones de mexicanos.
Brindar una cobertura en salud para todos los mexicanos requiere instalaciones y equipamiento adecuados y suficientes. Durante este gobierno se han construido, ampliado, remodelado y/o equipado 3 074 clínicas y hospitales en todo el país, de los cuales la tercera parte son nuevos desde los cimientos. Esto equivale a casi 2 obras entregadas cada día. En el caso del Seguro Popular, sus afiliados cuentan ya con 866 nuevas clínicas y hospitales del Sector Salud para atenderse; además, podrán seguir acudiendo a 1 325 que han sido mejoradas y equipadas.
Heriberto Félix
05 ago 2011
Oportunidades se ha afianzado como un programa sin precedentes, que le ha dado un giro de 180 grados al sentido de la política social en México: en vez de gastar en soluciones de corto plazo invierte en el desarrollo futuro de todos los miembros de una familia. Durante la Administración del Presidente Felipe Calderón se han ampliado tanto los apoyos como el número de beneficiarios de este programa.
Mientras que en el 2000 Progresa (Programa de Educación, Salud, y Alimentación) beneficiaba a poco menos de 2 millones y medio de familias, Oportunidades beneficia el día de hoy a 5 millones 800 mil familias. Es decir, en una década se ha duplicado el número de las familias favorecidas.

Heriberto Félix
04 ago 2011
A diferencia de como sucedía en el pasado, cuando la política social tenía un enfoque asistencialista y carecía de focalización, efectividad e impacto de largo plazo, hoy el Programa de Desarrollo Humano Oportunidades invierte en los elementos indispensables para que los niños y niñas no estén destinados a sufrir, en el futuro, la misma pobreza que sus padres.
El Programa Oportunidades ha logrado subsanar las deficiencias de los programas anteriores de superación para la pobreza, ya que surge a partir de un enfoque multidimensional, que concibe la pobreza como un fenómeno integral e invierte en el desarrollo de todos los miembros del hogar.
Heriberto Félix
03 ago 2011
Durante toda la administración y, particularmente ante la crisis, en el Gobierno Federal buscamos apoyar el esfuerzo de los padres, de las madres y de todos los miembros de la familia para salir adelante, reforzando los programas sociales que buscan atender las necesidades básicas de la población como son salud, educación, vivienda y servicios.
Así, la estrategia “Vivir Mejor” está dirigida a proteger a las familias, principalmente a las más vulnerables, de eventos perjudiciales ya sean financieros, de salud o naturales, a procurar las necesidades básicas y a acercarles opciones de desarrollo para mejorar su calidad de vida. Esta estrategia se centra en tres ejes:
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Demian Sánchez
02 ago 2011
Nuevos datos indican que la crisis tuvo efectos negativos en el bienestar de los mexicanos, pero también que la política social del gobierno federal pudo amortiguar el impacto de la crisis sobre las familias que menos tienen. Ciertamente falta mucho por hacer para erradicar la pobreza de nuestro país, y éste es un reto apremiante que debe convocar a toda la sociedad.
El viernes 29 de julio el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) publicó datos que nos permiten conocer la evolución de la pobreza en México entre 2008 y 2010 (1). Estos datos confirmaron que la crisis económica internacional de 2009 afectó el ingreso de los hogares mexicanos. La población en situación de pobreza aumentó en 1.7 puntos porcentuales, al pasar de 44.5 por ciento de la población en 2008 a 46.2 por ciento en 2010. Sin embargo, en el mismo periodo la población en pobreza extrema tuvo una ligera reducción al pasar de 10.6 por ciento a 10.4 por ciento. En el ámbito rural y en los municipios con el menor índice de desarrollo humano, la población en pobreza extrema tuvo una reducción de 9 por ciento y 7 por ciento, respectivamente. Esto significa que a pesar de los embates de la crisis internacional, que causó que el Producto Interno Bruto de México cayera en un 6.1 por ciento en 2009, la política social del gobierno federal protegió el bienestar de las familias más vulnerables e incluso logró que se redujera el porcentaje de la población que se encuentra más desprotegida.
Heriberto Félix
29 jul 2011
Desde 1929 no se experimentaba una debacle tan grande de la economía mundial. En Europa, países como Grecia, Portugal, Irlanda, España e Italia están aún sufriendo los embates de la crisis sin poder recuperarse.
México también resintió los duros estragos de la crisis global; particularmente durante 2009 y 2010. La crisis económica que nos vino de fuera efectivamente lastimó los bolsillos de la población en general.
Para el Gobierno Federal, esta crisis global ha sido uno de los asuntos más preocupantes y dolorosos que haya tenido que enfrentar, porque se trata de madres que tienen que ajustar su gasto, padres que trabajan jornadas dobles para comprar los útiles escolares y la ropa de sus hijos; de familias mexicanas esforzándose por salir adelante.
Sin embargo, el trabajo del Gobierno Federal en política social de los últimos diez años y su reforzamiento ante la crisis, permitieron que aspectos como la salud, la educación y la vivienda no se deterioraran como ocurría en el pasado y que, por el contrario, se fortalecieran: reforzamos los programas más importantes de combate a la pobreza, aceleramos la afiliación al Seguro Popular para evitar descalabros en los bolsillos de los mexicanos; garantizamos que los niños siguieran yendo a la escuela gracias a las becas; y facilitamos a las familias la adquisición o mejoramiento de su vivienda.
Alejandra Sota
15 abr 2011
Lo que no se ha dicho —y que resulta importante hacerlo— es que esta política social deriva de una concepción radicalmente distinta de la que prevalecía en el siglo pasado. Para dimensionarlo, imaginemos por un momento que la política social fuera como una carretera. Esta carretera estaría hecha para que las personas transitaran por ella con rumbo hacia el futuro. Por lo tanto, la carretera debería tener ciertas virtudes para lograr que así suceda.
Durante los últimos diez años se ha transformado la concepción de esa carretera, y a tal grado se ha materializado en los últimos cuatro, que más bien se concibe ahora como una autopista. Aunque toda metáfora se explica a sí misma, esta autopista social tiene elementos particulares que construye el gobierno federal y que merece la pena profundizar en las siguientes líneas.
Es un espacio de comunicación gubernamental para enriquecer la discusión pública y comunicar la postura del Gobierno Federal.